Análisis

FÁTIMA DÍAZ TORRES

Divorcios eternos

Si hay un divorcio estelar por el que recordaremos esta década es, sin duda, el de Brad Pitt y Angelina Jolie. Los dos intérpretes fueron la pareja paradigmática de guapos y famosos desde 2005, cuando se confirmó su relación, tras el rodaje de la película Sr. y Sra. Smith (donde ambos reconocen que se enamoraron) y la separación entre Pitt y Jennifer Aniston, otra que marcó una época. Fue en septiembre de 2016 cuando supimos que su matrimonio había terminado, y puede que entre las razones, según comentó el actor en una entrevista a GQ, se encuentre su adicción al alcohol. El caso es que cuatro años después todavía no han llegado a un acuerdo. A este paso tardarán más en divorciarse, que el tiempo que estuvieron casados.

A principios de los 90 el divorcio que conmocionó Hollywood fue el de Bruce Willis y Demi Moore. Aunque ahora hagan gala de su buena sintonía, no siempre fue así. Moore conoció a Willis en el estreno de Procedimiento ilegal (1987), al que acudió acompañando a Emilio Estévez a pesar de que acababan de romper su relación. "No te quita el ojo de encima, se ha quedado fascinado", le dijo Estevez a su ex novia refiriéndose a la entonces estrella de la serie Luz de luna. Ella charló con Willis y concluyó que era "un capullo". Él tenía una cita con otra mujer pero no dejaba de tirarle los tejos a Demi e intentaba seducirla imitando a Tom Cruise en Cocktail. Un espectáculo lamentable. Su carisma arrollador y desvergonzado le recordaba al de su padre, un estafador alcohólico con quien Demi tuvo una relación distante. Durante un descanso del rodaje de La jungla de cristal, Bruce y Demi, que entonces tenía 25 años, se casaron en Las Vegas. Ella se quedó embarazada aquella misma noche. Tuvieron tres hijas, la fama les deslumbró y en la actualidad se han dado cuenta de que son más parecidos de lo que creían. Fueron los Liz Taylor y Richard Burton de los 90.

Otro matrimonio de película que los emparejó para siempre fue el de Tom Cruise y Nicole Kidman. Se conocieron en el casting de Días de trueno, cuando ella era una actriz australiana casi recién aterrizada en Los Ángeles. Ella afirma que hizo la peor prueba de su vida pero (por qué sería) la cogieron para el papel de doctora que vuelve loco de amor al piloto de carreras Cole Trickle. Cruise se había divorciado hacía tres años de Mimi Rogers, y Kidman hacía uno del actor australiano Marcus Graham.Eran bellos entre los bellos. En diciembre de 1990 se casaron en una boda secreta, casi tanto como los motivos de su divorcio, aunque desde que la Cienciología se cruzó en su camino Tom nunca más volvió a ser el mismo. Fueron poderosos hasta el punto de convertirse en la eterna pareja. Un binomio tan indisociable como el de Brandgelina.

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