Análisis

francisco andrés gallardo

Sí, hay que ver 'Reyes de la noche'

Miki Esparbé y Javier Gutiérrez, protagonistas de 'Reyes de la noche', en Movistar +

Miki Esparbé y Javier Gutiérrez, protagonistas de 'Reyes de la noche', en Movistar + / Movistar

Había ganas de conocer cómo se había recreado la radio de los años 80 en Reyes de la noche, comedia dirigida por Carlos Theron que estrena el próximo viernes Movistar +. El resultado no decepciona. Va a ser lo más recomendable de este mes. Es una narración antropológica que retrata la España del pelotazo, donde todo valía, y su carga de humor no es sólo por los disparates de algunas de sus situaciones sino por la complicidad con el espectador veterano que destilan alusiones, alineaciones futboleras y todo ese ambiente de olor a tabaco, alcohol y menosprecio clasista que pululan por los estudios de radio y esos despachos donde todo se cuece. Una olla de egos, mala gente, tipos desdichados, voces engoladas, machismo por arrobas y una redacciones que viven (sufren) el contraste entre lo viejo y lo nuevo, con los patrocinadores que son los que deciden quién manda ante el micrófono.

Javier Gutiérrez y Miki Esparbé, tan hábiles en la comedia, extraen también todos los recursos del drama en este enfrentamiento entre cadenas (con sets en los estadios que suenan a la radio de los transistores) donde se destapa la bilis y el instinto de supervivencia. Realmente son José María García y José Ramón de la Morena pero el guion de Adolfo Valor (trabajó a las órdenes de Paco González, de ahí surgió la idea) y Cristóbal Garrido escapa de identificaciones directas. Esquivando a los abogados dispuestos a reclamar, y por la libertad de jugar con el tiempo y los personajes, los creadores de Reyes de la noche han encendido una radio ochentera ficticia pero en la que se puede reconocer a la SER, la COPE y Antena 3 Radio. Se percibe a Encarna Sánchez, Javier Ares, Poli Rincón (entreverado con nuestro contemporáneo Joaquín), Pipi Estrada, Carlos Pumares o a Gemma Nierga, pionera de los espacios de confesiones íntimas en el silencio de la noche de pilas, almohadas y satirones.

Entre asesinatos y recreaciones históricas simplistas de tantas series, esta radio futbolera es un gran melodrama sucio.

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