En el adiós a las dos víctimas de Gento

13 de febrero 2026 - 03:05

En el corto espacio de mes y medio han muerto los dos extremos con más calidad que dio el fútbol español en el pasado Siglo XX. Sevillanos ambos, aunque madrileños y gaditanos de adopción ambos, se da la circunstancia de que fueron las dos grandes víctimas de Paco Gento. Son Enrique Collar, de San Juan de Aznalfarache, y Manolín Bueno nacido en Sevilla pero gaditano de vocación tras mudarse su padre a la Tacita de Plata.

Dos virtuosos de la manera que sólo los muy zurdos lo consiguen, tanto Enrique como Manuel sufrieron la dictadura implacable de Gento, el primero en la selección nacional y el segundo en el Real Madrid. Falleció Enrique el día después de los Inocentes y se fue Manuel antier en su Cádiz del alma, pero ambos tienen el común denominador de la desgracia que les supuso ser coetáneos de Gento, posiblemente el mejor extremo izquierdo de la historia.

Enrique emigró de muy niño a Madrid por imperativo laboral de su padre, al que conocían en San Juan como Juanito Juan de Dios. Ya en el Foro se integró de juvenil en el Atlético de Madrid y tras una breve cesión al Murcia, en el Metropolitano formó con Peiró la famosa Ala Infernal. Manolín ganó desde la suplencia un gran número de títulos y el ocaso de su carrera lo vivió en el Sevilla, con el que su padre había ganado la Copa de 1939. Tras sus dos años en Nervión volvió a Cádiz, a su diaria tertulia en La Escalerilla y muere mes y medio después que la otra víctima de Gento.

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