La ventana
Luis Carlos Peris
Velada rica en temple
Temple, buenas maneras, calidad y torería, mucha torería para el retorno de un acto tan de culto como el que conduce José Enrique Moreno en ese ágora cultural que es Cajasol. Volvían los Mano a Mano taurinos, se hacía bajo el sugerente título de Torero a torero y sucedía tras varios inexplicables meses de vacío. Y se hacía con una pareja de toreros de culto que llevan el estandarte de la torería por bandera. Bajo el pulso de Moreno, se abrían Curro Vázquez y Pablo Aguado, que han compartido relación de apoderamiento. Fue una confrontación plena de elegancia y en la que el cordón que los umbilicaba estribaba en el temple. Curro Vázquez se dolía de su poca fortuna en la Maestranza, pero qué bien explicaba sus líneas conceptuales del toreo, mientras que Pablo Aguado, sucesor legítimo del gran Pepín Martín Vázquez, analizaba sus preferencias y cómo aprende continuamente de las confidencias del que fuese su apoderado. Lo malo fue la enorme cantidad de gente que se quedó en la calle.
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