La ventana
Luis Carlos Peris
Pistoletazos de salida
Todo lo que se haga contra los ataques de racismo en los estadios será poco, pero parece tarea asaz complicada lo de convertir el fútbol en algo parecido a la ópera. Hay que erradicar la mala educación de nuestra sociedad en general y en particular se debe lograr en el fútbol, pero es una pena que la obra de arte de Vinícius con su golazo en Da Luz haya sido eclipsada por la turbamulta de si fue mono lo que le dijeron.
Es ciertamente positivo implantar los buenos modos en las gradas y resulta muy loable la sarta de protocolos implantada en pos de esta reeducación del personal en general y en particular de los propios protagonistas. Lo ocurrido en Da Luz con el argentino Prestianni en el ojo del huracán es absolutamente perseguible y la reacción del árbitro fue la correcta, pero nadie podrá dudar de que desde ese mismo momento, el partido ya no fue lo que venía siendo.
Ítem más, cuanto se haga en pos de erradicar esa lacra del racismo será bienvenido, pero también convendría alentar a Vinícius a que dejase un histrionismo que el hincha enfurecido por la peligrosidad del brasileño traduce como provocación. Vinícius tiene un problema congénito y es lo buen futbolista que es y el miedo que mete en las hinchadas rivales. Dicho lo cual, creo que bien debería atemperar su comportamiento para no convertirse en el epicentro de estos vendavales. Y es que a la postre el más damnificado es el Real Madrid, incluso mucho más que el propio Vinícius.
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