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calle rioja

francisco Correal

La Avenida más turca de Sevilla

Viajero. Javier González-Cotta habla de su libro de viajes a Estambul y lamenta que el mundo se pierda unos Juegos donde unas pruebas se celebrarían en Asia y otras en Europa

AL final de la velada, una representación de la comunidad turca en Sevilla se fotografió con el autor. Era como un beneplácito, un nihil obstat amistoso al libro de Javier González-Cotta Estambul. Paseos, miradas, resuellos, sobre el que su autor hizo una hermosa defensa visual, musical y sentimental. Le acompañó David González Romero, de Almuzara, cuya colección de viajes Sotavento lo ha publicado.

El editor ha estado dos veces en la capital turca. Le gana por goleada el autor del libro, que ha prodigado sus visitas, y las repetirá para darle la salida a dos nuevos libros ubicados en la misma ciudad: uno de relatos inspirados en los perros callejeros y una guía literaria sobre los escenarios de Estambul que aparecen en los libros del Nobel Orham Pamuk.

En primera fila, Manuel Moreno Maestre. Este sevillano de Los Palacios y Villafranca es cónsul honorario de Turquía en Andalucía con oficina consular y bandera de la media luna en la misma Avenida de la Constitución donde está el FNAC en el que tuvo lugar el acto. Los primeros vínculos con Turquía del cónsul fueron comerciales, relacionados con el sector de las tuberías. Dice que en Andalucía residen en torno a 800 turcos.

Entre fotos de Atín Aya, otro viajero de sentimientos y pinceladas, González-Cotta resumió el proceso de su fascinación. La puerta a la ciudad era un book-trailer con subtítulos del autor y música turca. "Es una ciudad ciclotímica, que vive entre el pasado y el futuro". La palabra resuellos, tan clásica y poco frecuente, se debe a la abundancia de cuestas en ese cruce de culturas.

Además de lo que busca el viajero convencional, dice el autor de este libro que "Estambul ofrece garantías de perplejidad". "Hay una luz híbrida del Mar Negro que le da una melancolía fuera del cliché del que habla de Trieste o de Lisboa". El autor aconseja el viaje en otoño o en invierno. Su primera presentación coincidió con los disturbios en la plaza Taksim, la contestación a Erdogan. Esta rentrée, como si hubiera un campo magnético con la actualidad, se ha visto precedida por el descarte de Estambul para los Juegos de 2020, con el consuelo de haber eliminado a Madrid tras el desempate de la primera votación. "En el vídeo, Estambul le ganaba de calle. Hubiera sido un lujo ver unos Juegos entre dos continentes, la natación en aguas asiáticas, por ejemplo, y el fútbol en el campo del Besiktas, que está junto al Bósforo". Las ciudades derrotadas se conformarán con el choque de la próxima semana en Copa de Europa entre el Madrid y el Galatasaray de Didier Drogba.

Libro de libros, biblioteca de trasiego, que el autor digiere sin ínfulas librescas. Deudas con Claudio Magris, Peter Handke, Mauricio Wiesenthal, Antonio Muñoz Molina y tantos otros que viajan por el mundo y lo cuentan en sus libros. La ciudad sorprenderá al visitante, que no la imagina nevada. "En invierno hace frío y suele nevar. No es mediterránea para nada", dice González-Cotta dando a entender que Serrat se equipó en su cuaderno de bitácora como la paloma de Alberti. Una ciudad llena de barcos con "la estación de trenes más bella del mundo".

Pasado y futuro. Tradición y modernidad. Europa y Asia. En 1923, el mismo año que empieza en España la dictadura de Primo de Rivera, se pone fin al imperio otomano. "En las mezquitas no he querido entrar. Forman parte del paisaje, pero yo no soy crítico de arte, ni fotógrafo, ni crítico de cine". Hay monumentos, hay fotografías -del autor y de Manuel Díaz- y hay guiños de película.

El arabista y estudioso del Corán Emilio González Ferrín no quiso perderse este viaje a Estambul. En su caso, se trasladó a la ciudad de otro Nobel de Literatura, Naguib Mafouz, con otra plaza trágicamente famosa por sus disturbios, que noveló en Las bicicletas no son para El Cairo.

Para los prejuicios del etnocentrismo, una de las revelaciones más curiosas del viajero es que la parte asiática de Estambul es mucho más moderna que la europea. La Europa que tiene en Turquía su particular Finisterre geoestratégico. La ciudad que venció a Madrid y perdió con Tokio gana por ahora otra batalla. "Chaves Nogales decía que las ciudades cuando se turistizaban se convertían en ciudades-relicario. Pasa en Brujas, en las capitales bálticas, tan perfectas, tan impecables. De momento, Estambul se salva de la globalización de las ciudades-etiqueta".

Tal vez por ser una ciudad-estado de ánimo. El atlas de las "ciudades anímicas" como las llama el viajero, con derechos de autor de Eduardo Haro Tecglen cuando en su tiempo definió a Tánger como una ciudad "que era un estado de ánimo". Pasear, mirar, resollar, verbo irregular al que pertenece la palabra resuello y que el diccionario traduce como "respirar con fuerza y haciendo algún ruido". La ascensión de las cuestas de Estambul, ese plano inclinado de la colmatación de tiempos y civilizaciones, es una prueba olímpica de la que siempre salen airosos los turcos.

Una ciudad y un libro. El tándem perfecto para llenar de gente la coqueta sala de presentaciones de FNAC en la tercera planta, muy cerca de la Catedral y del consulado de Turquía. La media luna y la luna entera.

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