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La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La Consejería del Triunfalismo

Bendodo arrasará en Málaga, no hay duda. Moreno debería ser el número uno por Sevilla, como Arenas lo fue por Almería

El presidente Moreno

El presidente Moreno / M. G. (Sevilla)

Los andaluces nos acostumbramos durante muchos años, muchísimos, a viajar al piso de la playa por malas carreteras, a pagar un peaje para llegar a Cádiz, a sufrir decenas de curvas para alcanzar Almería por la A-92, a montarnos en un Talgo para llegar a Madrid tras más de siete horas para otear Atocha, a marearnos en el itinerario a Extremadura por la Cuesta de la Media Fanega en esa rocosa Ruta de la Plata que generaba náuseas y vómitos por el Ronquillo o las Pajanosas... Y, por supuesto, nos acomodamos con los sucesivos gobiernos del PSOE y con la apócrifa Consejería de la Oposición al frente de la cual estaba Alianza Popular y después el Partido Popular. Las noches electorales siempre ocurría lo mismo. El Gobierno para el PSOE y los bancos de la oposición para la derecha. La única variable estaba en los escaños del andalucismo y el comunismo.

Hubo un período corto que se denominó acertadamente como la pinza, que era una pinza verdadera, apretada por el PP de Arenas y la IU de Rejón, que en Madrid tenían a Aznar y Anguita esperando la caída de Felipe. Aquello sí que fue una pinza auténtica y no la de ahora, que no sirve ni para tender los paños de cocina. En la actualidad no hay presión reglada y permanente contra el gobierno del PP y Ciudadanos, sino codazos porque entramos ya de lleno en el año electoral. ¿Se han dado cuenta de que ya no se habla de la pinza? Lógico, porque no la habido nunca en este mandato. ¡Nada nuevo bajo el sol que brilla desde Ayamonte a Pulpí! Ahora se corre el riesgo de que aquella Consejería de la Oposición –que sólo Javier Arenas estuvo a puntito de transformar en un gobierno de mayoría absoluta aquel domingo de 2012 con 50 diputados que ya los quisiera el presidente Moreno– se convierta en una Consejería del Triunfalismo.

Cuidado porque los cantos de sirena generan riesgos temerarios. Y ya hay algún analista que advierte que el PSOE de Espadas tiene sus opciones si Vox dispara el cañón de Macarena Olona y los adolescentes de la izquierda radical ponen orden en su dormitorio, recogen los pijamas y ventilan la estancia. No me cabe duda de que mi dilecto Elías triunfará en Málaga. Arrasará. El consejero de Presidencia genera como nadie en su tierra la percepción de que Málaga manda en Andalucía de forma clara y nítida por primera vez. Ejerce con habilidad el poder regional con una evidente proyección local. Habilidad se llama. Ya me contarán cuántos de los diputados por Málaga se lleva Bendodo. Pero Andalucía son ocho provincias. Y hay mucho triunfalismo en torno al presidente. El malagueño Juanma debe presentarse por Sevilla. Arenas lo hizo por Almería. Y nadie en el PP ha superado su marca.

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