La ciudad y los días

carlos / colón

Ocnos en Matalascañas

LOS ayuntamientos andaluces, los presidiera un alcalde puesto a dedo por la dictadura o uno elegido por los ciudadanos, y en este último caso sin que importe el partido al que pertenezca, perpetúan el mito de Ocnos, el personaje que Luis Cernuda eligió para simbolizar a Sevilla. Ocnos estaba condenado a la inútil tarea de trenzar una cuerda de juncos que un asno iba devorando. Perfecta imagen de la Sevilla en la que vivo todo el año, maltratada tanto por alcaldes franquistas como democráticos, y estos con independencia de que fueran socialistas, andalucistas o populares. No es casual que el socialista Montesirín diera con las setas la puntilla a la Encarnación, 50 años después de que en 1955 el marqués del Contadero diera allí la que, junto al derribo del antiguo convento de San Hermenegildo, fue la primera estocada mortal que el franquismo dio al centro histórico de la ciudad.

Ocnos es el símbolo perfecto también de la Matalascañas en la que vivo un mes al año desde hace muchos. Se trenzó la cuerda de la urbanización de chalés en la que los pisos debían estar muchos metros tierra adentro para no dañar el paisaje de dunas que tan hermosa hacía su playa. El burro de Ocnos se la comió y años más tarde se edificaron bloques de pisos en primera línea de playa. Ahora otro Ayuntamiento almonteño pretende remediar lo que entonces se consintió y proyecta un paseo marítimo que adecente lo que tan difícil resulta adecentar, convertido la mayor parte de todo lo que va de la roca al hotel El Coto en una Benidorm en miniatura y cada vez más estrechita la playa que tan hermosa era. Otra vez a trenzar la cuerda que el burro desarrollista se comió.

De Matalascañas, aunque todos la unamos a los veraneos de chozas con los bártulos llevados en tractores (hace unos años hubo una curiosa exposición fotográfica en Pilas sobre aquellos veraneantes con un cierto aire de robinsones), y sobre todo a la carretera y la urbanización de los años 60, hay noticias veraniegas desde hace casi un siglo. Los ecos de sociedad de la recién nacida edición sevillana del Abc daban noticia de ellos desde 1929. Valga este ejemplo del 4 de septiembre de 1930: "Sanlúcar la Mayor. De la playa de Matalascañas, donde han pasado temporada, han regresado doña Carmen Rouquier, viuda de Pacheco, e hijos y la familia de don Pedro Rodríguez Castro". Ocnos empezaba a trenzar su cuerda. Continuará mañana.

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