Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
Era viernes, hacía frío y lo recuerdo como si hubiera ocurrido hace un rato. Salía del Cervantes de ver West Side Story y me lo dijo un amigo casi al oído, como se decían esas cosas en aquel tiempo en que había que tener buen cuidado en saber con quién te jugabas las habichuelas. “Han matado a Kennedy” y la noticia me removió los adentros porque en aquel tiempo de guerra fría y posguerra doméstica casi olvidada no estaban de moda los atentados y menos un magnicidio como aquél. John Fitzgerald Kennedy era la gran esperanza de un mundo que no terminaba de ver la cicatrización de las heridas de la Gran Guerra. Su programa, tan rico en reformas, daba mucho pie a la ilusión y la verdad es que aquella noche fue una de ésas que en tu vida la duermes con un solo ojo. De eso hace sesenta años y parece que fue ayer.
También te puede interesar
Lo último