Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

Sevilla y sus polémicas 'magallánicas'

Si llegamos a 2022 con las Atarazanas cerradas será un fracaso, sin color político, de toda Sevilla

El pistoletazo de salida para la conmemoración de la primera vuelta al mundo ya se ha producido. De momento, con poco ruido. La ciudadanía está todavía ajena a ese Año Magallanes, que en realidad serán cuatro porque los actos organizados se prolongarán hasta 2022. Tendrán que llegar cabalgatas y grandes espectáculos, que están previstos, para que algunos se den cuenta de que aquí se está celebrando algo y alguno añore y sueñe con una Expo sostenida en el tiempo.

La efemérides recuerda que hace 500 años, el 10 de agosto de 1519, partió desde Sevilla la primera expedición marítima que daría la vuelta al mundo, dirigida por Fernando de Magallanes. El argumento perfecto para que Sevilla ponga el epicentro de esos festejos en las Atarazanas, que fueron los astilleros que jugaron un papel fundamental en la gesta de Magallanes y la navegación atlántica y que sólo han salido del olvido en las últimas décadas por el rodaje de Juego de Tronos y una polémica de la que se ha escrito y hablado tanto que cuesta mucho poner hoy en pie.

Quizás eso le ha ocurrido al Partido Popular que, en el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla, se ha atribuido un rol que no le corresponde. Si alguien, después de 26 años de despropósitos, ostenta el mérito de que el edificio vislumbre ya un proyecto definitivo es, sin duda, el promotor privado, La Caixa en este caso, y, en última instancia y después de un embrollo monumental, la asociación conservacionista que ha peleado (sin entrar en detalle de si era o no necesaria semejante pugna) para preservar este patrimonio al máximo y darle uso, Adepa.

Y por eso al PSOE le pareció cuando menos cínico que el PP se erigiera ante el Pleno en valedor de las Atarazanas llevando una moción donde insta tanto a la Junta como al Ayuntamiento a agilizar los trámites para que las obras comiencen ya y, antes de que acaben los fastos de Magallanes, aquello haya visto la luz. Los socialistas recordaron cómo el PP aplaudió que La Caixa renunciase a su proyecto de Caixafórum y optase por la Torre Sevilla, dejando vacías de proyecto las Atarazanas. Y se escandaliza de que ahora digan que todo se reactivó gracias a su impulso. Al PSOE también le molesta que el discurso culpe a la Junta de Andalucía de no haber hecho nada en los 26 años que lleva con la propiedad del edificio histórico. Pero así ha sido, la responsabilidad de ello no puede ser de otro partido, pues ninguno ha gobernado en Andalucía antes...

Es una polémica cansina y magallánica, que da la vuelta completa y vuelve al mismo puerto. Después de todo este tira y afloja, la moción se ha aprobado por unanimidad. Cualquier argumento en contra no se entendería, sobre todo, porque la pelota está ya en el tejado del promotor privado tras más de una década de retrasos y litigios. O no, porque hay un elemento que, conscientemente o no, puede generar otro parón en el futuro de estos astilleros medievales: el traspaso de poderes. Eso sería lamentable y pondría en bandeja al PSOE darle la vuelta a la tortilla.

Si la conmemoración concluye con las Atarazanas cerradas será un fracaso, sin apellidos políticos, y una frustración más para Sevilla.

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