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rafael / sánchez Saus

La gran ruptura

FRANCIS Fukuyama, el fallido enterrador de la Historia, no siempre ha estado tan desafortunado como cuando puso a prueba sus condiciones de profeta. En 2000 publicó La gran ruptura, obra en la que repara en la coincidencia, en Occidente y a partir de 1960, de la masiva aplicación de costosos programas de asistencia social que sustituyeron el papel de la familia por el del Estado, y el abrupto ascenso de las curvas de divorcio, cohabitación, nacimientos fuera del matrimonio, abortos, abandono de prole, etc…, en significativa correlación con el aumento exponencial de la delincuencia juvenil, la drogadicción y el fracaso escolar. Este y otros estudios llevaron hace años en Estados Unidos a una remodelación de la filosofía de los programas de ayuda, señalando límites temporales a las prestaciones y condicionándolas a la búsqueda de empleo. Pese a las feroces protestas iniciales de los progres de todo pelaje, los resultados fueron exactamente los contrarios de los que estos auguraban: se incrementó espectacularmente el número de madres solteras o solas que buscaron y encontraron trabajo, lo que repercutió en un enorme descenso del número de niños que vivían bajo el umbral de pobreza, especialmente entre la población negra.

El reciente libro del catedrático sevillano Francisco José Contreras Liberalismo, catolicismo y ley natural, donde pueden conocerse esa y otras muchas incómodas verdades celosamente ocultadas, guarda en sus páginas dinamita conceptual suficiente como para poner del revés todo el aparato estatalista, burocrático e ideológico que está asfixiando a nuestra sociedad y preparando su entierro, ley tras ley, ejercicio a ejercicio. Como cada año, la discusión de los presupuestos vuelve a ser ocasión para la impúdica exhibición de todos los egoísmos corporativistas, de la abisal insolidaridad consustancial a las diecisiete malditas pseudopatrias, para la patética visión de una nación arruinada e hipócrita, con una deuda imposible de casi el 100% del PIB, pero que clama por más y más gasto, siempre a costa del vecino. En estos días, la lectura de un libro así puede convertirse en una auténtica tabla de salvación. España está gravemente amenazada por la corrupción, la incompetencia y la cobardía de los políticos y de buena parte de la ciudadanía, pero hay salida. Lástima que sea en la dirección opuesta a la que vamos.

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