¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Y ahora, '¡tachán’, el 23-F
La conexión por tren entre Sevilla y su aeropuerto es una especie de conejo que se sacan de la chistera las diferentes administraciones cuando les viene bien por razones electorales o propagandísticas y que tan pronto como esas urgencias desaparecen vuelve a su cajón para dormir el sueño de los justos hasta que toque otra vez desempolvarlo y que sirva para hacer titulares. La última ha sido, por ahora, la vicepresidenta y candidata socialista a la Junta, que lanzada ya a la vorágine electoral y apurando sus últimas semanas en el Ministerio de Hacienda, lanzó otra vez el anuncio de una “inminente licitación”. En un acto en Cajasol, que puede considerarse como el del lanzamiento mitinero de su campaña en Sevilla, dijo que el estudio del proyecto estará aprobado este mismo verano, que el presupuesto será de casi trescientos millones, que estará en su mayor parte soterrado y que tendrá una parada en Alcosa. Teniendo en cuenta que dejará pronto el Consejo de Ministros y que todo apunta a que en Andalucía le tocará hacer una dura travesía del desierto en la oposición, se puede considerar un encomiable ejercicio de voluntarismo que veremos por dónde sale.
Sobre todo, porque se supone que todavía anda por ahí el proyecto que anunció a bombo y platillo la Junta de Andalucía en 2024, que se suponía que iba ser fruto de un acuerdo con el Ministerio de Transportes y del que nunca más se supo, aunque –seguro que les suena– la licitación iba a ser inminente.
Que por urgencias no quede. Sevilla lleva considerando esta obra prioritaria por lo menos desde hace veinte años, sin que se haya puesto una piedra o se hay dedicado un euro para ponerla en marcha. Ya en el Plan General de Ordenación Urbana de 2006 la obra se consideraba necesaria para el desarrollo de la ciudad y se establecía una reserva de suelo para hacerla posible. Con ese marco legal establecido empezaron a menudear los anuncios. El más serio, pero que quedó en lo mismo que todos los demás, fue el que hizo en 2009 la Junta, que incluía la conexión con el aeropuerto en el Eje Ferroviario Transversal de Andalucía y que desde entonces debe dormir plácidamente en algún cajón sin que nadie se acuerde ya de él.
Lo cierto y verdad es que veinte años después de que Sevilla identificara la falta de conexión con el aeropuerto como una de sus principales carencias en infraestructuras, la cosa sigue igual. La nuestra debe ser la única ciudad de su tamaño e importancia en Europa cuya comunicación con el aeropuerto depende en exclusiva del taxi y de una raquítica línea de autobús municipal. Un taxi, por cierto, durante mucho tiempo en manos poco limpias y sometido a todo tipo de abusos para sus usuarios.
La única virtualidad del proyecto en todo este tiempo ha sido la de servir de comodín para anuncios electorales, como el que hizo el otro día María Jesús Montero. Mientras esperamos a ver si esta vez va en serio, los sevillanos y los centenares de miles de visitantes que llegan cada año siguen condenados a penar para ir o salir del aeropuerto de Sevilla, la ciudad de los mil anuncios y de los mil proyectos que se quedaron en eso.
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