Juan Antonio Solís

jasolis@diariodesevilla.es

Las ubres del fútbol se secan

Ahora que la UEFA reivindica la esencia del juego, hay que pedirle que afloje calendarios

AHORA que la UEFA, con su presidente Ceferin a la cabeza, se erige en aparente garante de las esencias deportivas del fútbol, es el momento de poner a los gerifaltes de la cosa en un aprieto y comprobar si esa proclama, impelida por la rebelión aristócrata de Florentino y Agnelli, es franca o sólo un enroque para seguir exprimiendo la vaca.

Porque la vaca está con las ubres secas, sequísimas. Los jugadores están acabando derrengados, con las fuerzas justas para enfundarse las calzonas y mantenerse con la mínima dignidad en pie sobre la hierba. Eso, quienes no están en la enfermería, que se cuentan por decenas.

Al sevillista Koundé, por ejemplo, le van a venir las vacaciones como el aceite a las espinacas. Lleva esta temporada 56 partidos oficiales entre los 48 con su equipo y los ocho con la selección francesa sub 21. Y ni siquiera las 22 primaveras de su ciclópeo cuerpo lo libran del aparatoso desgaste que ya refleja su rendimiento. En Villarreal se vio, sin ir más lejos.

En el Betis, también uno de sus jugadores franquicia, Sergio Canales, está acabando los partidos con la luz de reserva encendida y un despliegue que ni por asomo llega a la excelencia de sus primeros meses de 2021. Cada vez que enfocan un primer plano del mago cántabro, está con la boca abierta como un pez fuera del agua. El chico da lo que no tiene.

Cualquier voz sindical que arropa al colectivo de jugadores clama por la descompresión de un calendario saturadísimo y sin sentido, en el que siguen entrando con calzador los partidos de selecciones de muy tibio interés.

Mientras la UEFA sigue ideando formatos que amplíen calendarios para que las cadenas televisivas se convenzan en estos tiempos tan extraños y convulsos, acaba una Liga de piernas reventadas, mentes embotadas y ánimos huérfanos del aliento del público... en la que el campeón puede ser un Madrid que sabe muy bien de lo que hablo.

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