la campana

José Joaquín León

Los 14 del vía crucis

PARA el Consejo de Cofradías era muy difícil acertar en la elección de los 14 del vía crucis. Esta quiniela cofradiera, tras la renuncia del pleno al 15, no podía ser del gusto de todos. Sobre todo porque está sometida a unas componendas previas, en cuanto a los días y las iconografías de las estaciones, que en algunos casos son difíciles de justificar. En todo caso, eligiendo sólo a 14, siempre habrá descontentos y discrepancias. En esa lista hay imágenes que, evidentemente, no son de las mejores de Sevilla. Pero también se puede decir lo contrario: hay otras que sí lo son. Estarán juntos, nada más y nada menos, que Gran Poder, Pasión y Cachorro.

Esta Trilogía básica de la Semana Santa de Sevilla (Juan de Mesa, Montañés y Ruiz Gijón) ya le da una gran dimensión al vía crucis. Habrá dos imágenes más de Juan de Mesa, como son el Cristo de la Conversión, de Montserrat, y el Yacente, del Santo Entierro. Habrá otras imágenes de valía artística y alguna de bastante menos. Se puede pensar también que hay omisiones importantes, debidas a las imposiciones de lo políticamente correcto, en cuanto a la elección de días, vísperas y demás pamplinas. Lo suyo hubiera sido atenerse a criterios indiscutibles, empezando por lo artístico y la popularidad devocional. Sorprende que algunas cosas no estuvieran habladas y atadas, antes de hacer pública la elección. Por ejemplo, a Pasión nadie le pidió que salga con el Cirineo, según reconoció su hermano mayor, Javier Criado. Y es de sentido común que en este vía crucis extraordinario (denominación que se debe usar mejor que la de magno, que suena a brandy) el Señor de Pasión salga acompañado por el Cirineo que talló Sebastián Santos, ya que es la estación que representa. Como es una salida extraordinaria, se puede ver de modo diferente al del Jueves Santo. Ni siquiera debe ser un tema polémico.

Salir en pasos, en vez de andas, es un gran acierto. Permite opciones iconográficas como esa, y otras, que hubieran sido imposibles en el caso previsto inicialmente de salir sólo con los Cristos.

Hay que explicar a los ignorantes que estos pasos no necesitan un jardín de flores, ni nada de eso, que no es un lujo ni un derroche. Que los beneficios superarán a los gastos, si no se lo hacen rematadamente mal. Y que hasta se podría donar algo para una obra social, a nada que se lo propongan. A Sevilla como ciudad la beneficia muchísimo, porque ese día vendrán miles de personas de fuera, tantas que yo no sé donde van a caber. Basta con correr la voz de que saldrán juntos el Gran Poder, Pasión, Cachorro y el Señor de los Gitanos. Y otros misterios. Esos ingresos indirectos se generarán gracias a las cofradías y al Arzobispado.

Si esto es pan y circo, hay que decir que el pan se come. El circo lo será para quien no lo entienda y se confunda. Como en Semana Santa. Cuando pase el tiempo, este vía crucis será recordado como un gran acontecimiento, como un día de fe en el Año de la Fe.

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