Las empresarias agrícolas en las zonas rurales de Sevilla llegan al 24%
La provincia tiene un menor grado de masculinización entre los autónomos en estas zonas con un aumento significativo de agroganaderas en la última década
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Cuando se habla de despoblación la siguiente idea que se plantea es la necesidad de poner en marcha políticas que fijen personas a los territorios y ofrezcan oportunidades para vivir en sus pueblos de toda la vida. Sevilla no tiene graves problemas de despoblación. Es la provincia con menos población rural de Andalucía, entendiendo por zona rural la que tiene una densidad de población menor a 100 habitantes provincia. La fijación de población en estas zonas está muy relacionada con la creación de empleo, sobre todo, femenino. En la provincia, las mujeres representan el 16% de los inscritos en el régimen de autónomos de la Seguridad Social.
Sí existe una diferencia entre las zonas rurales como la del interior de la provincia o las de Sierra Morena y las urbanas. El estudio Mujeres Trabajadoras Autónomas en el Ámbito Rural de la Provincia de Sevilla, elaborado por la Diputación en colaboración con la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de Emprendimiento femenino desempeña un papel cada vez más relevante en la economía sevillana y representa casi la mitad de las nuevas altas de personas trabajadoras autónomas en la provincia. Más del 60 % de las mujeres entrevistadas se marcharon en su momento de su pueblo para estudiar o trabajar en ciudades o municipios de mayor tamaño y decidieron regresar posteriormente para emprender en su municipio de origen.
La mayoría de las empresas creadas pertenecen al sector servicios, especialmente en el comercio de proximidad como ocurre tradicionalmente, sin embargo en los últimos años hay una creciente presencia femenina en sectores tradicionalmente masculinizados como la agricultura y la ganadería. Según explicó la responsable institucional y jurídica de UPTA, Inés Mazuela Rosado, las mujeres autónomas en el sector agroganadero han crecido hasta el 24,4% en las zonas rurales de Sevilla. Además, la media de antigüedad de estos negocios se sitúa en torno a los 8 años, lo que refleja un grado significativo de consolidación empresarial.
El estudio destaca que hasta hace unos años, La a agricultura era un sector con un elevado envejecimiento entre las mujeres que estaban al frente de explotaciones, puesto que se encontraba entre los 50 y los 64 años, debido a que, habitualmente, la explotación agraria pasaba a manos de ellas tras la jubilación del marido o pareja. Actualmente, el tramo de edad de las mujeres al frente de una explotación agrícola se sitúa entre los 39 y los 49 años y sus líneas de trabajo suelen estar relacionadas con la agricultura ecológica, la ganadería –donde está creciendo la incorporación–, bio y eco emprendimiento y las energías renovables o relacionadas con el turismo ecológico y de naturaleza.
Entre 25 y 45 años y con formación superior
Las mujeres que deciden que su futuro está en su pueblo suelen tener entre 25 y 45 años. Es decir, justo en el momento vital en el que la mayoría empiezan a plantearse cierta estabilidad social. Algo que ha ido evolucionando en la última década hasta convertirse en una tendencia al alza es el aumento del nivel de formación. Hace diez años la mayoría de estas emprendedoras no tenían estudios o la formación era baja, cada vez hay más con estudios superiores. La mayoría vuelve a su pueblo después de la Universidad buscando calidad de vida.
El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía indica que los sectores con mayor presencia femenina, después de la agricultura, son los relacionados con el comercio, los servicios sociales, educativos y sanitarios, los socioculturales y los relacionados con servicios a la comunidad. El estudio indica que las mujeres trabajadoras en el sector servicios en zonas rurales de la provincia tienen entre 45 y 65 años, y la presencia más relevante es en el comercio y la hostelería.
Por otro lado, el estudio de UPTA y Prodetur revela que las iniciativas empresariales promovidas por mujeres son proporcionalmente superiores en el medio rural, debido sobre todo a proyectos de turismo, transformación de productos agroalimentarios o artesanía, entre otros, a los que suman en los últimos años los servicios de proximidad para el cuidado de las personas y el bienestar en las comunidades rurales.
El informe Radiografía del perfil de los autónomos en Sevilla realizado por la Cámara de Comercio de Sevilla en 2024 muestra que casi la mitad de los nuevos autónomos en los pueblos sevillanos son mujeres y se dedican a cuatro actividades: agricultura, ganadería y silvicultura (22,3%), comercio (21,4%), hostelería (14,8%) y otros servicios (9,2%). Además la tasa de emprendimiento consolidado, es decir, que han pasado la fase inicial de riesgo, es más alta entre mujeres rurales (8,9%) que entre las urbanas (5,6%).
Lo que permanecen a lo largo de los años, independientemente de si están en entornos rurales o urbanos, son las principales dificultades a las que se enfrentan estas emprendedoras: barreras estructurales y formativas, brecha digital, dificultades de acceso a financiación y problemas de conciliación derivados de la doble jornada laboral que muchas mujeres asumen al compatibilizar su actividad empresarial con las responsabilidades familiares.
Conclusiones
Por esta razón, el estudio de UPTA y Prodetur plantea la implantación de un plan integral de relevo generacional con protagonismo femenino, basado en el asesoramiento, la formación y la digitalización. El informe aboga asimismo por mejorar el acceso a ayudas y recursos económicos adaptados a las necesidades reales de los proyectos rurales, así como por desarrollar políticas activas de autoempleo que incluyan acompañamiento en la fase de consolidación y diversificación de los negocios.
Del mismo modo, se plantea reforzar las redes de colaboración y el tejido asociativo en el ámbito rural, impulsar políticas efectivas de igualdad de oportunidades y avanzar en medidas que faciliten la conciliación, contribuyendo a reducir el impacto de la doble jornada y a fortalecer el tejido productivo femenino. Entre las necesidades, el estudio considera necesaria la implantación de un plan de relevo generacional integral en el que se tenga en cuenta a las mujeres borrando la brecha que aún existe en muchas zonas rurales basadas en la distinción de los puestos entre “trabajos para hombres y trabajos para mujeres”.
Inés Mazuela afirmó que estas políticas de discriminación positiva no puede tener una cara oculta “como ocurre con incentivos como la tarifa plana para las empresarias que han sido madre. En el caso de una pareja heterosexual, esa ayuda destinada a la madre hace que al final vuelva a ser la mujer quien lleve el peso de la crianza”, explicó.
El estudio de UPTAy Prodetur se completa con una serie de entrevistas a doce mujeres emprendedoras de zonas rurales: Ana Rocío Begines, de Los Palacios y Villafranca (Alojamiento rural Villamarta); María del Carmen y Rocío García López, de Albaida del Aljarafe (Hermanas Garlop); Inmaculada Jiménez Rivas, de Lora de Estepa (Regalos Inma); Lisa-Marie Vliestra, de El Coronil (La Casa Cuadrada); Mari Carmen Cruz Solís, de Villamanrique de la Condesa (Trajes de Flamenca Mari Carmen Cruz); María José Garzón Massía, de Las Navas de la Concepción (Naturfriki); Mercedes Domínguez Bernal, de Cantillana (Mercedes Dobenal); Sara Reyes Guiraldes, de Estepa (Aloestepa y Jicalab); Sonia Cañadas Pareje, de Brenes (Soniarte Fotrografía) y Sonia Martínez, de La Luisiana (Maka Moda). A esto se suman a expertos como los técnicos de CADE de Cañada Rosal y Montellano, la delegada de Promoción uy Empleo de El Cuervo de Sevilla y la agente de Innovación Local de Villanueva del Ariscal.
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