Betis-Atlético Correa aplaza una gran promesa

Correa se dispone a marcar a puerta vacía tras driblar a Joel Robles. Correa se dispone a marcar a puerta vacía tras driblar a Joel Robles.

Correa se dispone a marcar a puerta vacía tras driblar a Joel Robles. / Antonio Pizarro

El Betis de Rubi se despide del año natural con una derrota cruel ante un Atlético de Madrid inferior, al que salvó Correa con dos chispazos en la segunda parte. El bético se marchó del Villamarín orgulloso del esfuerzo y el juego de lo suyos, pero también maldiciendo su mala fortuna. Porque los verdiblancos pusieron mucho más que los rojiblancos para abrochar el año natural con una victoria que los hubiera terminado de lanzar hacia los ansiados puestos europeos. No es lo mismo otear la sexta plaza a cuatro puntos y tras una cosecha de 13 de 15, que hacerlo desde una brecha de 7 puntos y con la racha cortada.

Al final, los goles de Correa tras fallo de Álex Moreno y de Morata a pase del argentino convirtieron en anecdótico ese tanto final de Bartra en la última acción del choque.

En un partido de baloncesto hubiera ganado el Betis por diez o quince puntos; en uno de balonmano, por cinco o diez goles. Pero hablamos de fútbol, de un deporte con un cromosoma especial que lo hace único y hasta cautivador, y de nada le sirvió al Betis ser tan superior al Atlético de Madrid en el juego, pues Joel Robles recogió el balón dos veces de su jaula, Oblak tan sólo una, y los tres puntos viajaron a Madrid.

La puesta en escena de los colchoneros acabó a los ocho minutos, con el gol bien anulado a Morata por cabecear en posición de fuera de juego el caramelo que le puso Joao Felix desde la derecha. A partir de ahí, se hizo carne el Betis más sólido del curso. La sensación de equipo cuajado, seguro de sí y hasta autoritario que dio el cuadro heliopolitano en la primera parte ante un señor equipo de Champions, como es el Atleti, fue una buena nueva a los ojos de su ilusionada gente.

El Betis aprovechó la actitud contemplativa de los madrileños, demasiado confiados en su orden posicional, para colarse en el partido con descaro.

Y para descarado, Fekir a poco que cuente con espacios y tiempo. El francés los tuvo para maniobrar entre líneas, con querencia a la derecha dentro de su libertad de movimientos. Bajaba, se ofrecía, se giraba –parece imposible quitarle la pelota dentro del reglamento cuando se revuelve con ella pegada al pie– y todo el andamiaje de los atléticos temblaba. Como Emerson y Álex Moreno cada vez son más insistentes y profundos por sus bandas, Joaquín y Canales giraron su foco hacia dentro y completaron con Fekir ese baile entre líneas que casi nunca detectaron Thomas y Saúl, quienes echaban de menos más ayudas en zonas interiores.

Rubi impuso su plan, que fragua semana a semana desde el derbi, porque los actores lo interpretaron de maravilla. Y en el dominio franco llegaron penetraciones por fuera, saques de esquina, faltas con visos de peligro. En una de ellas, en el costado siniestro del ataque, Joaquín adelantó el saque en corto a Canales y el cántabro obsequió a Feddal con el balón que sueña todo cabeceador, fuerte, con el efecto hacia la frente. Su testarazo se topó con la cruceta, pero cargó de confianza a los béticos.

En otra estrategia, esta vez en un saque de esquina en la derecha, Joaquín sacó en corto a Canales, Fekir se coló en el área pero no pudo cebar el cañón que tiene en su zurda y Oblak pudo responder (25’).

La posición de Bartra, que sólo bajaba en el inicio de las jugadas y permanecía como pivote cuando el Atlético atacaba, daba fortaleza al Betis en la sala de máquinas. El tributo de ese audaz plan era dejar a veces a Mandi y Feddal ante Morata y Joao Félix. Corría más riesgos atrás el Betis. Y en una jugada aislada, la línea de zagueros béticos erró al achicar y de repente, Morata se vio en un clarísimo mano a mano ante Joel. Éste resbaló en su salida y esa duda precipitó el tiro del delantero, que debió acercarse más para asegurar. El portero desvió el balón a un poste (35’).

Esa acción ya anticipó lo que ocurrió con toda su crudeza tras el descanso. En el minuto 57 Correa ingresó por un nulo Lemar y Saúl se fue a la izquierda. Un minuto y medio, Álex Moreno no percibió que el argentino se le echó encima, cortó su despeje y provocó un segundo mano a mano ante Joel. Correa no erró, marcó a puerta vacía.

El Betis acusó el seco mandoble al mentón, pero Rubi no se anduvo con remilgos en su paso adelante y el juego se reactivó: ya con Borja Iglesias por Loren a la hora de juego, metió a Lainez por Guardado (70’), y con el joven mexicano en la derecha junto a Emerson, con Joaquín junto a Álex Moreno por la izquierda y con Canales, Fekir y hasta Bartra por dentro, el Atlético volvió a sufrir. Bartra chutó alto por poco (78’), Canales envió otro balón al poste en un zurdazo cruzado (79’) y cuando el estadio olisqueaba un punto de consuelo, Correa volvió a superar a Álex Moreno en la banda, Morata se adelantó a Bartra –el catalán pasó a ser central un minuto antes, con la entrada de Tello por Mandi– y el ariete colchonero se resarció de su fallo anterior con un certero desvío de tacón a la red (84’). Fue cruel, pero el Betis, muy mejorado, promete remontada en 2020.

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