Betis-Atlético | El otro partido

El 'cholismo' castiga de nuevo

  • El Betis, mejor que el Atlético durante muchas fases, encajó su undécima derrota en los 16 duelos que han librado desde la llegada de Simeone en 2011

Canales se tapa la cara con la camiseta, lamentándose por la derrota ante el Atlético. Canales se tapa la cara con la camiseta, lamentándose por la derrota ante el Atlético.

Canales se tapa la cara con la camiseta, lamentándose por la derrota ante el Atlético. / Antonio Pizarro

La tarde de ayer prometía en el Benito Villamarín por muchas razones. El sol segregaba con fuerza el césped en distintos tonos después de una semana de vientos y paraguas. Llegaba un rival de jerarquía para medir la mejoría del Betis de Rubi en los últimos tiempos. El entrenador catalán, además, había reservado a sus mejores hombres en el trámite intersemanal ante el Antoniano. Era de la partida el virtuoso Fekir, que una semana antes había preocupado al salir con molestias en Cornellá. Más infló este hype la catarata de peluches caída desde la grada. Una grada con colorido –más de 52.000 personas juntó– que respondió, como el año pasado, a la iniciativa navideña pensada para las familias desfavorecidas. Fue una tarde en la que se conjugó todo, salvo la victoria.

El Atlético fue el verdugo verdiblanco. Otra vez. Y es que, aunque los puntos se quedaron en territorio heliopolitano el curso pasado, cuando Canales batió a Oblak desde los once metros, desde que Diego Simeone dirige al conjunto madrileño, el Betis no sale bien parado casi nunca. Y los números lo refrendan así. Desde que en diciembre de 2011 el Cholo dio el relevo a Gregorio Manzano, los atléticos son una auténtica bestia negra para los verdiblancos: los han derrotado en 11 de los 16 enfrentamientos que han librado desde entonces, cediéndole al Betis sólo cuatro empates y un triunfo.

El de ayer fue, por lo tanto, un cuento conocido para el cuadro de la Avenida de la Palmera. Sobre todo por los modos, pues en los últimos años el equipo ha caído en varias ocasiones de una forma similar. Los verdiblancos fueron claramente mejores durante largas fases del partido, exigiendo muchísimo a los laterales colchoneros y terminando un número alto de jugadas en remates. Sin embargo, al Atlético le volvió a servir vestir su traje más contemplativo. Igual que hace dos campañas, cuando en un encuentro que los de Simeone acabaron con un único remate a puerta Saúl castigó un error de Adán y zanjó la historia. Tal y como sucedió aquel día, al Betis no le cansó el balón y supo hacer daño con él. Y tal y como ocurrió, se quedó sin ningún punto. Aunque con menos acercamientos de peligro, el equipo bético también incomodó a los colchoneros en sus dos últimas visitas al Wanda Metropolitano, con Setién en el banquillo. Pero en ambas vio lejos la victoria, empatando hace dos cursos (0-0) y cayendo el pasado (1-0) con un tanto del escurridizo Ángel Correa.

Fue precisamente el atacante argentino quien dinamitó el partido en la jornada de ayer. Llevaba menos de 100 segundos sobre la hierba cuando corrió hacia Álex Moreno con más afán de molestar que de otra cosa, y se encontró con un regalo. El lateral, que estaba de espaldas, vio cómo Correa le ganaba la pelota y eludía la salida de Joel para hacer el 0-1. Tres dígitos que contra el Atlético rara vez se pueden voltear. El Betis, que pasó algunos minutos malos, empujó de nuevo en busca del empate, pero como otras tantas veces, se quedó sin nada. “Hemos tenido nuestros ratos, pero al final se han llevado el partido como siempre”, dijo un abatido Feddal. Una frase bastante gráfica para lo que es la relación reciente del Betis con el Atlético. Se remanga, lucha y merece, pero casi siempre vence el cholismo.

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