Un aficionado mexicano recorre cerca de 10.000 kilómetros para ver al Betis luchar por su primer título europeo
Manuel, natural del municipio mexicano de Puebla, completará cinco días de viaje para vivir la final de la Conference League en Polonia
Nieto de un utrerano emigrado durante la posguerra, heredó su pasión por el Betis como legado familiar
Breslavia, capital del beticismo: así son las combinaciones de los aficionados del Betis para ir a la final
El desplazamiento que se está viviendo estos días a la ciudad polaca de Breslavia es, sin duda, histórico para la afición del Real Betis Balompié. Se espera una auténtica invasión verdiblanca en la localidad del suroeste polaco, donde el conjunto de La Palmera se enfrentará este miércoles 28 de mayo al Chelsea en la gran final de la UEFA Conference League.
El club heliopolitano agotó su cupo oficial de 12.008 entradas, y muchos otros aficionados se desplazarán igualmente sin entrada, llegados tanto desde Sevilla como desde otros rincones del planeta. Es el caso de Manuel Martín, un bético de corazón que, desde Ciudad de México, ha cruzado medio mundo para estar con su equipo en una noche que puede ser histórica.
Manuel, mexicano de 31 años, nació en Puebla y reside actualmente en la capital del país. Su relación con el Betis no se escribe con casualidades, sino con raíces familiares profundas y emociones heredadas. Su abuelo, natural de Utrera, llegó a México durante la posguerra, donde formó su familia. “Por azares del destino”, como él mismo relata, el camino de aquel andaluz lo llevó al otro lado del Atlántico. Allí conoció a quien sería su esposa, abuela de Manuel, y juntos formaron una familia en la que la pasión verdiblanca ha sido un legado. “De padres a hijos, de abuelos a nietos, es lo que yo he vivido”, tal y como él mismo explica. Su padre, también mexicano, ha tenido la oportunidad de visitar Sevilla en varias ocasiones, presenciando incluso entrenamientos del equipo durante pretemporadas.
Manuel ha estado en Utreracinco o seis veces, la primera cuando tenía apenas siete años. Y aunque ya conoce la tierra de su familia, será esta final europea la primera vez que viva un partido oficial del Betis en directo. Esta cita la vivirá tras un complejo itinerario: partió de México el pasado viernes, llegó a Madrid el sábado, desde donde voló el lunes a Praga, y desde la capital checa viajará este miércoles, horas antes del pitido inicial, hasta Breslavia. Su entrada la consiguió a través del cupo disponible por UEFA.
No es la primera vez que Manuel recorre miles de kilómetros por el Betis. En 2022, viajó a Sevilla para vivir la final de la Copa del Rey, que enfrentó al conjunto verdiblanco y al Valencia en la Cartuja. Aunque no pudo estar en el estadio, sí lo viviódesde dentro del Benito Villamarín, donde miles de béticos se congregaron para seguir el partido en las pantallas habilitadas. “Fuepadrísimo”, recuerda. Aquella fue su primera vez en el Villamarín, un estadio que ya conocía de oídas y redes sociales, pero que al fin pudo sentir en primera persona.
Ahora, en las calles de Praga, última parada antes de llegar a la final, Manuel ha coincidido con otros 15 o 20 béticos procedentes de Sevilla, con quienes ha compartido charla y nervios previos a la gran final.
Sobre el partido que se avecina contra el Chelsea, Manuel cree que será “muy cerrado”. Tiene fe en la calidad de Isco, en la experiencia de Bartra, curtido en noches europeas con el Barça y el Dortmund, y en el estado de forma de Antony, que ha demostrado un gran nivel en las últimas jornadas de la temporada. Está ilusionado, aunque prefiere contener los nervios: “Todavía no me creo que esté cumpliendo este viaje… ese sentimiento está aguantando los nervios”.
Más allá de la final, hay un partido que Manuel sueña con vivir en directo: el derbi sevillano. “Me interesa más que uno contra Barça o Madrid”, confiesa. Le fascina el ambiente que se respira en Sevilla, las previas, las calles teñidas de colores, y todo lo que rodea esa rivalidad que, aunque lejana, sigue desde México gracias a las redes sociales.
Y es que el fútbol en México, según relata, es muy diferente al de Sevilla. “Allí hay dos equipos grandes, el América y Chivas, aunque la gente suele tener otro equipo secundario. En Sevilla, no.La gente es del Betis o del Sevilla, y nada más”. Asegura que el arraigo en la capital andaluza es mucho más fuerte. Solo en el norte de su país, con la rivalidad entre Tigres y Rayados, ve algo parecido en intensidad a lo que se vive en Heliópolis o Nervión.
Manuel forma parte de la peña bética de México, con la que ha compartido muchos momentos. Ha seguido al Betis cuando el equipo cruzó el charco para disputar amistosos en Puebla (2019) y en Guadalajara (2023), este último un derbi inédito en el continente americano. Como curiosidad, cuenta que cada vez que hay derbi en Sevilla, la peña bética y la sevillista en México organizan su propio partido amistoso, manteniendo viva la llama del duelo sevillano.
Para Manuel, el Betis es lo más grande. Lo resume con una frase que le acompaña desde niño: “Me encanta la frase ‘De padres a hijos, de abuelos a nietos’. Es muy grande”. Y añade que en este viaje no ha dejado de sonar en su cabeza la canción “Sueño verdiblanco” de Fondo Flamenco.
Cada semana, organiza su agenda para poder ver los partidos del equipo. “Siempre que el Betis juega entre las 4 y las 9 de la tarde en horario español, lo vemos en un restaurante con gente de la peña”, cuenta.
Este miércoles, desde la grada del estadio en Breslavia, Manuel no solo verá su primer partido oficial del Betis: vivirá un momento trascendental de la historia del club. Porque la pasión verdiblanca no conoce distancias, y porque incluso a miles de kilómetros de La Palmera, el sentimiento bético late con fuerza en cada rincón del mundo.
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