El Betis de Pellegrini: fiel a su idea… y a su puntaje

Análisis

El equipo bético firma números muy similares al de cursos anteriores con el chileno, cuya filosofía de juego sigue intacta desde que llegara en verano de 2020

Esos empates que parecen que restan

Manuel Pellegrini, durante una rueda de prensa previa a un partido de la Europa League de esta temporada.
Manuel Pellegrini, durante una rueda de prensa previa a un partido de la Europa League de esta temporada. / Julio Muñoz / Efe

El empate del Betis en Oviedoindecente como los partidos ante Valencia, Girona o Levante– volvió a avivar ese mantra que existe en una corriente dentro de la enorme masa verdiblanca de crítica hacia la figura de Manuel Pellegrini. Los argumentos, cuando no llega un buen resultado, son repetitivos y giran en torno a no tener un plan B, no introducir variantes tácticas, no jugar a nada o un equipo caído... Lo mismo que hace un año y luego, objetivo cumplido al final de temporada.

Un partido ya visto… con distinto final

El partido que el Betis firmó en el Carlos Tartiere ya lo ha repetido en más de una ocasión en encuentros que acabaron con victoria. La diferencia es que en Asturias, donde los verdiblancos generaron muchas ocasiones clarísimas para haber ganado, la eficacia fue muy baja.

Una sello innegociable en el esquema de juego

Pellegrini lleva cinco años –y camino del sexto– en el Betis como para saber que su equipo mantiene una única idea de fútbol, no hay más. Sobre esa idea solo introduce pequeños matices en función del rival. El 4-2-3-1 y el 4-4-2 en fase de repliegue siguen siendo inalterables, y es el rendimiento colectivo el que requiere de altos niveles individuales para funcionar.

Los cambios suelen ser casi siempre hombre por hombre y la forma de jugar es la misma en función de los recursos disponibles: unas veces, con Isco, hay más control; otras, sin Isco, más verticalidad con Abde, el Cucho y Antony. Destellos de calidad que, sin el malagueño, son solo ráfagas. Isco es la pieza que hace mejores al resto de compañeros y, a la vez, optimiza el funcionamiento colectivo del equipo, lo que se traduce en una mejor imagen sobre el césped.

El chileno, por tanto, mantiene su ideario, no baja la exigencia a sus futbolistas y gestiona bien el vestuario. Un equipo que lleva cinco años jugando en Europa, que ha logrado una Copa del Rey y ha disputado una final de Conference League, algo tendrá trabajado. Una cosa es reconocer que el plus del técnico no termina de verse este curso –por ahora o en determinados partidos– y otra muy distinta es decir alegremente que no trabaja. Su plan es siempre el mismo porque responde a su filosofía, y con ella va hasta el final. El Betis sabe a qué juega; otra cosa es que exista cansancio por ver siempre una misma forma de jugar, pero ese es otro debate, una cuestión de gusto de cada hincha..

Una hoja de ruta calcada curso a curso

Así, Pellegrini se mantiene fiel a su idea y también a lo que a él le gusta llamar su puntaje. Basta con revisar los números para comprobar que, desde que está en el Betis, los repite prácticamente temporada tras temporada: 61 puntos en la 20-21, 65 en la 21-22, 60 en la 22-23, 57 en la 23-24 y 60 en la 24-25. En lo bueno y en lo malo, el camino es idéntico.

"Una primera vuelta positiva; si bien podíamos tener un par de puntos más, estamos alrededor de lo que se necesita para clasificar a Europa. Quedan 57 puntos, 19 partidos, tenemos el miércoles la clasificación en la Copa del Rey y en Europa buscamos la clasificación, donde vamos invictos. En términos generales estamos aprobados, pero con la ambición de seguir mejorando", dijo el chileno tras el empate en el Carlos Tartiere. Un ejemplo claro de cómo el técnico santiaguino tiene siempre en mente las cifras que conducen a Europa.

El peligro de las falsas expectativas

Otra cosa son las falsas expectativas de pensar en la Champions vía Liga cuando la realidad es bien distinta –el techo del Betis es claro–, sin obviar que la planificación merece también otro capítulo de reflexión. Pensar en verano que con la delantera actual (Cucho, Bakambu y Chimy), la debilidad en el lateral izquierdo y a la espera de mejores rendimientos de algunos fichajes (Riquelme, Deossa…), se podía aspirar a la Liga de Campeones era confiar en un milagro. Por ello, conforme avance la temporada, todo apunta a que el Betis se lo jugará todo en las competiciones de eliminatorias: la Copa y la Europa League.

Además, este curso la tónica se repite, como en años anteriores. El pasado año, sin ir más lejos, los verdiblancos comenzaron 2025 perdiendo en Pucela (1-0) y siendo eliminados de la Copa ante el Barcelona (5-1). Antes, en 2024, derrotas en Balaídos ante el Celta (2-1) y eliminación en Vitoria (1-0). Pruebas de ese patrón casi calcado en las temporadas del Betis de Pellegrini, que nunca –al menos por ahora– se ha desplomado. Si ocurre lo contrario, así se dirá y se contará. Para lo mucho bueno y también para lo menos bueno, Pellegrini sigue siendo fiel a su idea… y a su puntaje.

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