Eduardo Villalobos, psiquiatra, sobre la depresión mayor: "Mientras más tiempo pasa, más deterioro cerebral"

Este caso real demuestra cómo es el proceso de una paciente que tiene depresión mayor y cuál es el tratamiento.

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Persona con depresión
Persona con depresión / Pexels

En la actualidad, se da mucha más visibilidad a la salud mental, aunque queda mucho por descubrir. La sociedad poco a poco deja que este tema sea menos tabú, aunque no se ha conseguido en su totalidad. El psiquiatra Eduardo Villalobos ha compartido en sus redes sociales como experimento un caso real de depresión mayor en una paciente que acudía a su consulta. Un hecho que jamás olvidará por el estado en la que llegó tanto mental como físicamente.

El doctor ha detallado que la paciente llegó con los dientes llenos de sarro y caries, úlceras y muchas lesiones en piel. La depresión no le permitía ni levantarse de la cama a asearse. La depresión es una enfermedad que todavía no se comprende, ya que no tiene un dolor físico que se pueda curar fácilmente. De hecho, siempre se ha asociado a un problema mental hereditario.

La paciente se trataba de una persona de unos 27 años aproximadamente. En una primera visita, le comentaba al doctor que deseaba acudir a la consulta desde hacía un tiempo, pero los padres se oponían y lo manifestaban diciéndoles que era una holgazana y una malagradecida. En este periodo, dejó la carrera universitaria que estaba estudiando, Derecho. Motivado también por este hecho, se deterioró mucho su cognición y aunque había sido una de las primeras de su clase, antes de dejarlo no lo era. Su aspecto físico también cambió y enflaqueció al extremo, mostró el psiquiatra. A nivel social, se aisló de todas las redes de apoyo que tenía hasta ese momento.

En un periodo de dos años cambió muchísimo. De hecho, el psiquiatra después de ver una foto, dijo que si la hubiese conocido en ese momento, jamás la habría reconocido al verla en ese estado. Parecía que fuese otra persona, tanto a nivel físico como mental. Sin dudas, su dolor emocional y moral era desgarrador y, así lo explicaba el doctor. En cuanto a la respuesta motora, la paciente se movía y hablaba con mucha lentitud.

Tras varias sesiones, el doctor indicó que necesitaría iniciar una medicación con psicofármacos, una valoración nutricional, médica y psicológica. La respuesta de los padres fue negativa y se mostraron muy resistentes, sobre todo, en referencia a los fármacos. Al final, este tratamiento se llevó a cabo.

La mejoría no se llevó de la noche a la mañana, pero en unos meses se veía unos resultados muy favorables. Aunque no retomó los estudios, puesto que la memoria y la concentración no estaban en perfecto estado, es cierto que inició un curso de manualidad y quería llevar a cabo un emprendimiento.

Igualmente, el camino no fue fácil y es cierto que el doctor explica que tuvieron que cambiar de tratamiento en varias ocasiones. Igualmente, estaba respondiendo a un procedimiento normal, ya que se trataba de un cuadro con años de evolución. "Mientras más tiempo pasa, más deterioro cerebral, además de la desnutrición y otros aspectos sistémicos", explica el psiquiatra Eduardo Villalobos.

Actualmente, ha conseguido estar muy bien e, incluso está de alta con un tratamiento de mantenimiento con dos fármacos, los cuales toma cuando tiene prescrito. Además, sigue yendo a consulta cada seis meses para seguir el caso y revisar los paraclínicos de rutina.

La depresión, sobre todo, si es mayor puede anular por completo a la persona. Así que es muy importante entender que no se trata de un tema de decisión. En esta enfermedad los circuitos cerebrales de la motivación y la psicomotricidad no funcionan de forma óptima, tal y como aclara el psiquiatra. La mente del paciente dice una cosa y, sin embargo, el cuerpo se queda paralizado. Con más compresión sobre dicha enfermedad se podrá conseguir más empatía. Es una afección que no se expresa y, por lo tanto, es muy difícil de reconocer.

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