La aldaba
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Qué tipo de helado elegir
El dolor de garganta es una de las molestias más comunes que podemos experimentar, ya sea por una infección viral como el resfriado, la gripe o la faringitis, por la irritación causada al hablar mucho, por alergias o incluso por sequedad ambiental. Aunque no suele ser una dolencia grave, puede resultar muy incómoda, ya que tragar se convierte en una tarea dolorosa, la inflamación molesta constantemente y, en ocasiones, se acompaña de tos o afonía. Los dentistas recomiendan helados y aportar grandes beneficios. Este enfermero explica en sus redes sociales porque aporta tantas ventajas: "Ayuda a reducir la inflamación".
El helado es frío y es resulta de gran ayuda frente al dolor de garganta. Así se reduce la sensibilidad de las terminaciones nerviosas de la zona y proporciona un alivio temporal. También, actúa sobre la mucosa inflamada, calmando el ardor y reduciendo la irritación. Al derretirse lentamente en la boca, favorece la hidratación de la zona de forma progresiva. A diferencia de beber agua fría de golpe, su textura cremosa y su deshielo lento permiten mantener la garganta humedecida por más tiempo, lo que ayuda a disminuir la fricción y la incomodidad al tragar.
El frío también provoca vasoconstricción, es decir, estrechamiento de los vasos sanguíneos. Esto ayuda a reducir la inflamación en la zona irritada, que suele ser la causa principal del dolor. Al disminuir la hinchazón, no solo se alivia la molestia, sino que también se facilita la deglución. De hecho, en algunas intervenciones médicas, como una operación de amígdalas (amigdalectomía), se recomiendan.
Cuando estamos enfermos o con dolor de garganta, muchas veces perdemos el apetito. Comer se convierte en una tarea incómoda, y no siempre nos apetecen alimentos sólidos o muy condimentados. El helado, por su textura suave y cremosa, resulta mucho más fácil de ingerir. Además, proporciona energía rápida gracias a sus azúcares y grasas, lo cual puede ser útil en esos momentos en los que no estamos comiendo lo suficiente. Si bien no sustituye a una dieta equilibrada, ayuda a que el cuerpo tenga un pequeño aporte energético extra mientras se recupera.
Por otro lado, no hay que olvidar el beneficio psicológico, ya que comer helado suele asociarse a placer y bienestar. En un momento de malestar, darnos ese pequeño gusto puede levantar el ánimo y contribuir a una recuperación más llevadera.
No todos los helados tienen beneficios, especialmente aquellos que tienen trozos que pueden irritar la garganta. Un ejemplo son los de vainilla, yogur o nata con una textura muy cremosa que ayuda a suavizar. Los de hielo hidratan y refrescan más, pero suelen tener mucha azúcar y ácidos. Los de limón o piña pueden irritar la mucosa.
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