Claves para vivir la Romería del Rocío de una manera saludable
Investigación y Tecnología
Aconsejan extremar precauciones ante las elevadas temperaturas que se esperan y los altos niveles de polen de esta primavera
¿Cuál es la mejor manera de sobrevivir al calor y a las altas temperaturas?
La Romería del Rocío es una de las manifestaciones religiosas y culturales más intensas y multitudinarias del sur de España. Miles de peregrinos, venidos de todos los rincones de Andalucía, y especialmente de la provincia de Sevilla, se preparan estos días para recorrer, desde el 3 al 11 de junio, decenas de kilómetros a pie, a caballo o en carretas hasta llegar a la aldea del Rocío, que se encuentra en la localidad onubense de Almonte. Más allá de la fe y la devoción, el Rocío es una experiencia física exigente que atraviesa caminos de tierra, temperaturas elevadas como las que tenemos en los últimos días y largas jornadas expuestos al sol. Por ello, cuidar la salud y el bienestar durante esta peregrinación no es solo recomendable, sino esencial.
La preparación previa, la alimentación, la hidratación, el descanso y la prevención de riesgos como el golpe de calor son elementos clave para disfrutar del camino sin poner en riesgo a nuestro cuerpo ni a nuestra mente. A menudo, la emoción y la entrega del peregrino eclipsan las señales que el cuerpo nos va dando cuando necesita un descanso o un cambio de ritmo. Escucharse, respetar los propios límites y compartir con conciencia la experiencia son actitudes fundamentales para vivir el Rocío con plenitud y sin contratiempos. Veamos algunas claves que nos dan desde el Colegio de Farmacéuticos de Huelva para cuidar de nuestar salud durante toda la romería, desde la salida hasta el regreso.
Prepararse por dentro y por fuera: antes de comenzar el camino
Uno de los errores más comunes de los nuevos peregrinos (y, a veces, de los veteranos) es no entrenar ni acondicionar el cuerpo antes de iniciar la marcha. Aunque el camino tiene una dimensión espiritual evidente, no podemos olvidar que se trata de un esfuerzo físico continuado de varios días. Las piernas, la espalda y los pies son las partes del cuerpo que más sufren. Por eso, se recomienda comenzar al menos un mes antes a caminar con regularidad, aumentando progresivamente la duración de los paseos y usando el mismo calzado que se llevará durante la romería. Así, se evitan rozaduras, ampollas y otros problemas que pueden arruinar la experiencia.
Además del cuerpo, también hay que preparar la mente. La convivencia estrecha, la falta de intimidad, los cambios en la rutina o el cansancio acumulado durante el tiempo que dura la Romería pueden alterar el estado de ánimo. Mantener una actitud abierta, empática y flexible ayuda a disfrutar de cada etapa, incluso de las más difíciles. Es importante dormir bien en los días previos, cuidar la alimentación y, si se padecen enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, acudir al médico para ajustar medicación o pautas antes de la partida.
También conviene revisar el equipo personal: una gorra o sombrero, gafas de sol, protección solar de factor alto, ropa ligera y transpirable, y una botella de agua reutilizable. Incluir elementos como toallitas húmedas, un pequeño botiquín con vendas, analgésicos, crema antirozaduras y gel hidroalcohólico puede marcar la diferencia ante cualquier imprevisto.
Cuidarse durante el camino
Una vez en marcha, la clave es mantenerse atento a las señales del cuerpo. Muchas veces, por la emoción o por querer seguir el ritmo del grupo, los peregrinos sobrepasan sus límites sin darse cuenta. Lo primero es la hidratación: hay que beber agua constantemente, incluso sin sentir sed. En especial, en las horas centrales del día, cuando el calor puede alcanzar niveles peligrosos, conviene hacer pausas frecuentes, buscar sombra y reponer líquidos con agua, zumos naturales o bebidas isotónicas sin azúcares añadidos.
Las personas que tengan enfermedades respiratorias como la EPOC deben extremar las precauciones con respecto a esta patología, según indicaciones del Colegio de Farmacéuticos de Huelva, además de que los niveles de polen están altos esta primavera, por lo que este colectivo avisa de ir precavidos ante el afrontamiento de posibles crisis respiratorias durante la Romería del Rocío. Hay que tener cuidado también con el tipo alimentación, intentando no comer y beber en abundancia, evitando aquellos alimentos con mayor riesgo de causarnos intolerancias. De esta forma, la fruta fresca, frutos secos, ensaladas, gazpacho o salmorejo son opciones perfectas para recuperar energía sin sobrecargar el sistema digestivo.
Las previsiones meteorológicas pronostican altas temperaturas y fuerte incidencia de los rayos del sol, por lo que desde el Colegio de Farmacéuticos de Huelva recomiendan "se use protección solar en cara, cuello y brazos, siempre con un factor de protección 50+ para evitar quemaduras. Es importante tener en cuenta la necesidad de reaplicar el producto cada 2-3 horas. Solicite información a su farmacéutico sobre cuál puede ser la protección más adecuada para su piel".
Dormir bien es otro reto del Rocío. Las noches pueden ser ruidosas, calurosas o incómodas, pero el descanso es necesario para que el cuerpo se recupere. Buscar momentos de silencio, llevar tapones para los oídos y una esterilla cómoda puede ayudar a conciliar el sueño. Además, dedicar unos minutos a estirar las piernas o a hacer respiraciones profundas antes de dormir contribuye a liberar la tensión del día y a mejorar la calidad del descanso.
Por último, es importante aprender a escucharse. La Romería del Rocío no es una competición y cada peregrino debe respetar su ritmo y sus necesidades. Si hay fatiga, mareo, dolor o malestar, lo mejor es parar, hidratarse y pedir ayuda si es necesario. La mayoría de hermandades cuenta con personal sanitario o voluntarios preparados para atender pequeñas urgencias. En los tramos más concurridos o alejados, también se puede recurrir a los servicios del 061 o acudir a los puntos sanitarios móviles distribuidos a lo largo del recorrido.
Vivir el Rocío es mucho más que llegar a la aldea. Es un viaje interior y exterior que transforma a quien lo recorre, pero solo puede vivirse plenamente si se hace desde el cuidado, la atención y el respeto al propio cuerpo. Cuidarse es también una forma de honrar el camino y de compartir con los demás desde la alegría, no desde el sufrimiento. Con una buena preparación, una actitud consciente y unos hábitos saludables, cualquier peregrino puede hacer del Rocío una experiencia inolvidable y segura.
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