La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
La Carretería, el Cachorro, la Mortaja, por supuesto La Macarena... A lo largo de la historia de la Semana Santa, especialmente a finales del siglo XIX, se produjo una notable proliferación de las centurias romanas acompañando a los diferentes pasos procesionales, una formación que guarda estrecha vinculación con el contexto histórico de la Pasión de Cristo. La mayoría se perdieron en la noche de los tiempos, pero afortunadamente a día de hoy conservamos la que, sin duda, es la centuria más afamada de la Semana Santa española: los "armaos" de la Macarena, que se constituyeron a mediados del siglo XVII y afianzaron su participación en la Madrugada del Viernes Santo a partir del 1897.
Estas centurias, o grupos de romanos uniformados con lanzas y plumas, se siguen conservando -con menor número de integrantes- en diferentes partes de Andalucía, como por ejemplo las singularísimas formaciones de Arcos de la Frontera, Marchena, Aguilar de la Frontera o Alcalá del Río. Y es meritorio comprobar y conocer que en algunos casos hay quien lucha por recuperar esas estampas que no solo guardan un amplio trasfondo religioso, sino que constituyen una expresión etnográfica propia de nuestra cultura y nuestras manifestaciones religiosas en la calle, espacio en que todo cobra sentido.
La Hermandad del Transporte, de Jerez de la Frontera, recuperó el pasado Domingo de Ramos su Guardia Romana, cuyo origen se ubica en los años sesenta del siglo pasado pero que no terminó de cuajar en la Semana Santa jerezana. Tras varios meses de trabajo y esfuerzo, y siguiendo las directrices y disposiciones de la hermandad, una guardia romana de doce "armaos" salió en procesión el pasado 1 de abril escoltando la llegada de Nuestro Padre Jesús del Consuelo, titular de esta cofradía, causando asombro y sensación entre todos los cofrades.
Ante tal aceptación, la guardia romana -en la que incluso participan algunos cofrades sevillanos- ha abierto hace unas semanas el plazo de selección de nuevos miembros, que permanecerá abierto hasta el próximo 30 de septiembre. Los interesados podrán formular su solicitud dirigiendo un escrito a la secretaría de la Asociación por correo electrónico (guardiaromanadeltransporte@outlook.com) en el que expliquen los motivos por los que efectúa la petición y acompañando al mismo copia del DNI y un breve currículum vitae.
Durante el proceso de selección, la junta directiva (denominada Tribuna Romana) será la encargada de valorar al guardia aspirante, que en caso de ser aceptado deberá ingresar como hermano en la corporación. Posteriormente, la recepción de los nuevos guardias la hará el capitán de la Guardia, en presencia del director espiritual de la Hermandad del Transporte, figurando como testigo el teniente de la Guardia y el hermano mayor de la Hermandad, conforme al ceremonial que se incluye en los estatutos. En este momento asumirá el derecho de acompañar el Domingo de Ramos de cada Semana Santa, dando escolta al paso de Nuestro Padre Jesús del Consuelo en el Desprecio de Herodes.
La Hermandad del Transporte abriga un incontestable carácter mercedario: reside en la Basílica de la Merced, donde recibe culto la imagen homónima, patrona de esta ciudad jerezana. Por tanto, los principios de esta Guardia Romana se inspiran en los informadores de la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos, más conocida como Orden de la Merced (Ordo Beatae Mariae Virginis de Redemption Captivorum), que es una orden religiosa fundada en 1218 por san Pedro Nolasco para la redención de los cristianos cautivos en manos de musulmanes, y cuyos miembros mercedarios se comprometen con un cuarto voto, añadido a los tradicionales de pobreza, obediencia y castidad de las demás órdenes, consistente en liberar a otros más débiles en la fe, aunque su vida peligre por ello.
Hoy día, la natural orientación de los referidos votos de acuerdo con la realidad social de nuestros tiempos se dirige a la prestación de ayuda a las personas que, por circunstancias adversas, se encuentren en la necesidad de su reinserción laboral o formativa. Por tanto, la guardia tiene una serie de fines esenciales más allá de la procesión: ayudar a la formación y reinserción laboral de presos y demás personas necesitadas de reinserción laboral y social, participando y solidarizándose con ellos para crear unas condiciones más justas y fraternales en la sociedad, y apoyar la obra social de la Hermandad del Transporte.
Una iniciativa que enriquece, a todos los niveles, la Semana Santa andaluza y la de Jerez en particular. Un viaje al pasado que nos reencuentra con lo que fuimos y, en el fondo, seguimos siendo.
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