"La Iglesia nunca apercibió ni sancionó a la Hermandad de Torreblanca en el Vía Crucis de la Fe"

El misterio de Torreblanca salió a la puerta de Santa Marina el día del Vía Crucis de la Fe

Diez años después, el que fuera Hermano Mayor de Torreblanca recuerda todo cuanto sucedió aquel día

Diez años del frustrado Vía Crucis Magno por el Año de la Fe

El Cautivo de Torreblanca saliendo en el Vía Crucis de la Fe / Víctor González

"Si el Consejo hubiera actuado de otra manera, todo hubiera sido distinto". Son las palabras de Luis Miguel González, quien fuera Hermano Mayor de los Dolores de Torreblanca en el año 2013, y que encabezó la cofradía durante la celebración del Vía Crucis de la Fe. Tal día como hoy, hace justo diez años, todo un barrio y toda una hermandad (¿acaso es necesario diferenciar?) cumplieron lo que para ellos era todo un sueño: pisar el corazón de la ciudad de Sevilla, fundir los más de diez kilómetros que separan la Plaza del Platanero de la Catedral metropolitana. Todo estaba previsto, medido y analizado... Hasta que apareció la lluvia.

La expectación y la curiosidad agolparon a cientos de cofrades a las puertas de Santa Marina, templo en el que permaneció la hermandad los días previos a la celebración de este magno acto. Luis Miguel, atendiendo la llamada de este periódico, recuerda todo lo que sucedió durante aquella estancia y lo que supuso para el barrio. "El Vía Crucis de la Fe fue un regalo de Dios enorme. Para nosotros era la primera oportunidad de llegar a Sevilla. Era una ilusión máxima. Hubo gente que fue a pie desde el barrio a Santa Marina, se llenaron autobuses, la gente daba saltos de alegría... Lo recuerdo con nostalgia y satisfacción, como también recuerdo el besamanos multitudinario del Señor, la visita del Señor de la Sentencia en su Vía Crucis... Inolvidable. La Macarena se portó muy bien con nosotros".

El Señor Cautivo de Torreblanca en el Vía Crucis de la Fe / Víctor González

Sin embargo, el propio día del Vía Crucis, con todo a punto para salir a la calle, y cumpliendo el protocolo establecido por el Arzobispado, se decidió suspender el traslado de los pasos. O salían todas, o no salía ninguna. "Luismi" incide al respecto: "Creo que no se supo dirigir bien el asunto. Si el Consejo hubiera actuado de otra manera, todo habría sido distinto". Torreblanca solicitó presidir el Vía Crucis en solitario, una cuestión que no prosperó. Aún así, la Junta de Gobierno de esta hermandad decidió sacar el paso a la Plaza del Señor de la Resurrección para, al menos, y durante unos minutos, cumplir ese sueño imposible para una cofradía que tiene su razón de ser y de estar en su barrio.

El Cautivo de Torreblanca aquel 17 de febrero de 2013 / IslaPasión

Y el ex hermano mayor es tajante: "Y quiero dejar claro que la Iglesia nunca nos apercibió. Nunca hubo apercibimiento ni sanciones. Es más, yo, como hermano mayor, solicité audiencia con D. Juan José para exponer los motivos de nuestra decisión y aclararle lo sucedido. El hecho de sacar al Señor a la calle estaba en conocimiento tanto del Consejo como del Ayuntamiento. Yo no hice nada ilegal ni nada que no se pudiera hacer. Esta decisión, tomada por toda la Junta, era nuestra manera de dar las gracias a Sevilla por su recibimiento. La fe de Torreblanca no podía quedarse entre cuatro paredes".

Insiste, al respecto de las críticas recibidas en su momento: "Nunca quisimos ser más que nadie. Solo queríamos tener un gesto de cariño y dimos testimonio de fe. Rezamos todos juntos en silencio y es lo que todos necesitábamos. Es un recuerdo imborrable". Apenas cinco años después, aquel sueño frustrado se vio plenamente recompensado cuando el Señor Cautivo presidió el Vía Crucis de las Hermandades en la Catedral de Sevilla, saliendo nuevamente de Santa Marina y arropado por cientos de fieles, vecinos y hermanos.

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