Alameda: el nuevo escaparate
El concejal del distrito Casco Antiguo desvela que el Consistorio recibe hasta quince peticiones de permisos para la celebración de actos en el bulevar cada fin de semana
La Alameda de Hércules no figura todavía en el catálogo de espacios singulares del Consorcio de Turismo de Sevilla que consultan tanto empresas como entidades sociales y culturales a la hora de seleccionar sede física para celebrar presentaciones de productos, eventos publicitarios y otros tipos de actos públicos. Aún no. Y ello a pesar de que el Ayuntamiento de Sevilla recibe ya una media de entre 12 y 15 peticiones formales de permisos para celebrar actividades cada fin de semana sin que las obras de reurbanización del bulevar hayan acabado y estén pendientes de ser recepcionadas por el Ayuntamiento de Sevilla.
El delegado municipal del Casco Antiguo, Francisco Manuel Silva (IU), detalló ayer a este periódico el tirón cultural que tiene la Alameda, que incluso cuenta con lista de espera para la celebración de actos públicos, y abogó por la necesidad de coordinar y planificar el calendario de actos con el resto de delegaciones municipales, oposición, vecinos, consumidores y empresarios para "evitar que la Alameda muera de éxito" y "conciliar la vida pública del que es el mayor bulevar laico de Europa con el derecho al descanso de quienes viven en la zona".
Silva arguyó que hoy en día existe una laguna en la planificación y coordinación de eventos en la zona, ya que la celebración de actividades sólo requiere de un permiso previo de ocupación de la vía pública tramitado y concedido por la Delegación de Infraestructuras para la Sostenibilidad, área que tiene las competencias en materia. Para solventar esta situación y cribar tanto el número de actos como la repercusión de los mismos en el vecindario -ruido, molestias e incluso celebración de botellonas por un hipotético efecto llamada de la programación-, el concejal mantendrá a finales de esta semana una reunión con la titular de la Delegación de Seguridad y Convivencia, la socialista Nieves Hernández, para cerrar un plan consensuado de actuación y usos del espacio. De hecho, Silva propondrá que sea el junta municipal del distrito Casco Antiguo la que seleccione los actos a celebrar entre todas las peticiones recibidas por las diferentes áreas municipales y planifique la programación cultural y de ocio de la Alameda. "La junta municipal del distrito se reúne el primer miércoles de cada mes, y ése es el foro donde se debería cerrar la agenda de actividades" refirió Silva, quien agregó que "por nuestra parte no habría ningún problema en informar previamente y acordar la programación entre todos, ya que están representadas todas las delegaciones municipales y todos los grupos políticos -el PP tiene el mayor número de representantes-, vecinos y otros colectivos".
En cualquier caso, el delegado del Casco Antiguo sí se mostró partidario de intervenir ante la "avalancha de actividades" que se cierne sobre la Alameda, convertida en todo un escaparate con usos musicales, expositivos, teatrales, solidarios e incluso reivindicativos. Silva comentó que el grueso de las actividades son promovidas por Cultura y Juventud, e informó que los próximos eventos a celebrar dependen del ICAS.
La suspensión de un concierto que debía celebrarse en la zona próximamente, el recrudecimiento de las quejas y críticas vecinales por las molestias y ruidos y la promesa municipal de reforzar la vigilancia contra la botellona tienen como denominador común el uso y abuso de la Alameda. "La Alameda no puede ser sometida a una hiperrotación de usos porque explotaría", considera Silva, quien niega tajantemente la existencia de órdenes de su grupo municipal, IU, para que la Policía Local se inhiba en la zona contra la botellona. "Las ordenanzas deben ser aplicadas allí como en el resto de la ciudad, pero nosotros no podemos decirle a la Policía ni cómo ni cuándo hacerlo. Eso va en función de su cronograma de trabajo nocturno".
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