Donación altruista para ahorrar dinero
Aumentan las personas que ceden su cuerpo a la ciencia para evitar los gastos del entierro a su familia El auge se debe también a la ruptura de los tabúes
Como medio para evitar los elevados gastos de un entierro o como ejercicio altruista, la donación de cuerpos en España ha vivido un repunte en los últimos años. Aunque no hay datos globales, las cifras que manejan las facultades españolas son contundentes. En la Universidad de Sevilla no ha parado de repuntar, y en otros centros andaluces se repite la misma dinámica.
La necesidad de las familias de ahorrarse el entierro, que en España supone unos 6.000 euros de gasto medio, o la ruptura de tabúes entre sectores cada vez más amplios de población son los principales motivos de la multiplicación de las donaciones. "Hemos notado un cambio en la mentalidad de las personas. Aparte de las necesidades por la grave crisis económica, los ciudadanos son conscientes de los beneficios de donar su cuerpo a la ciencia", asegura Germán Rubio, tesorero de la Asociación Nacional de Donantes de Cuerpo a la Ciencia.
Las personas que entregan su organismo por razones económicas no sólo buscan ahorrarse el sepelio. También quieren dejar un dinero extra a sus familias a coste del seguro. La mayoría de españoles pagan pólizas para que, llegado el momento, la compañía asuma el entierro. Pero los donantes no precisan de ese servicio, de modo que toca devolver parte del dinero. "Ya no es tan fácil como antes encontrar una compañía de seguros que devuelva lo abonado una vez fallecido el familiar y no se haya utilizado el servicio de funeraria", detalla Jesús Lozano Fernández, secretario del Colegio de Mediadores de Seguros de Sevilla.
La decisión de donar a la ciencia implica que los gastos relacionados con el fallecimiento corran a cargo de la entidad receptora. Las universidades se encargan de transportarlo, prepararlo con formol para su conservación y, después de utilizarlo durante un periodo máximo de dos años en el caso de la Universidad de Sevilla, de incinerarlo. Para las facultades supone un gran esfuerzo económico y de personal, ya que obliga a tener a alguien siempre disponible por si un donante fallece: el cuerpo debe llegar a su destino con la máxima rapidez.
Hay leyes estatales y autonómicas sobre política mortuoria. Pero cada universidad gestiona el servicio a su manera y aplica sus propios criterios. En el caso del Departamento de Anatomía y Embriología Humanas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, que alberga una treintena de cadáveres en unas instalaciones que tienen menos de cinco años, se utiliza el mismo procedimiento desde el año 1993. Pueden ser utilizados para la docencia y la investigación científica las personas que por voluntad propia así la hayan manifestado expresamente, no reclamados por sus familias o deudos en el plazo de 24 horas desde su defunción, cuya causa de fallecimiento esté debidamente certificada y no medie instrucción judicial, mediante manifestación de voluntad previa del fallecido o de un familiar de éste.
A algunas facultades les basta con que el donante rellene la documentación. Otras aceptan cuerpos de fallecidos aunque éstos no hayan consentido en vida de forma expresa la donación. En esos casos es suficiente con que, al morir, sus familiares trasmitan el supuesto deseo del finado. Esta práctica abre la puerta a los intereses económicos pasen por encima del altruismo de un acto que debe expresarse en vida "de forma consciente, libre y voluntaria".
Si bien casi todos los cuerpos son aptos para la docencia y la investigación, hay circunstancia vinculadas a las causas de la muerte que pueden impedir su utilización como, entre otras, las enfermedades infectocontagiosas como la hepatitis o sida; los procesos infecciosos generalizados; o la obesidad mórbida.
¿Cuáles son los pasos a seguir para la donación del cuerpo? Cuando se produzca el fallecimiento un familiar o allegado al donante contactará con la Unidad de Donaciones llamando al teléfono de 24 horas 679192486, donde se le pedirá información sobre la causa y circunstancias de la muerte.
Terminado el periodo de utilización del cadáver, éste será conducido al cementerio de San Fernando para su incineración. Anualmente se celebra un sencillo acto de agradecimiento en la Universidad donde se hace entrega de las ánforas con las cenizas a aquellos familiares que la hayan solicitado.
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