'Ventanilla' de reclamaciones en Hacienda
calle rioja
Enmienda. La ONG Oxfam Intermón colocó una ventanilla simbólica junto a la Delegación de Hacienda animando a los 'paganos' a la movilización en pos de una fiscalidad más justa.
LA ventanilla si te pilla ten cuidao. Lo cantaba Aute con letra de Forges. La ONG Oxfam Intermón montó ayer ventanillas en diez ciudades españolas para criticar la escasa sensibilidad de la reforma fiscal planteada por el Gobierno para combatir el fraude. La ventanilla simbólica de Sevilla se colocó junto a la Delegación de Hacienda. El que fuera destino laboral del poeta Juan Sierra.
"¡El siguiente!". Antonio González de Tánago, casi veinte años voluntario de Intermón, toda una institución, repetía el latiguillo de la ventanilla. El que tuvo, retuvo, porque este madrileño de cuna "nacionalizado andaluz" desde que lo destinó a esta tierra el Ministerio de Agricultura, conoce bien la jerga funcionarial. Y los recortes que les metieron.
En tanto tiempo aprendió que "la pobreza no tiene fronteras". Menos ahora. "El debate Norte-Sur de las ONG pasó a la historia. Ahora hay países del Sur que eran pobres y empiezan a prosperar, a tender redes de cooperación Sur-Sur; y países del Norte, España es un caso paradigmático, con unos índices de pobreza que están en Cáritas, en Unicef". En los tiempos de la igualdad, gobierna la desigualdad. "No es sólo un problema social, es también un problema económico. A más desigualdad, menos desarrollo".
Los diferentes voluntarios de Oxfam Intermón van pasando por la ventanilla para reclamar una fiscalidad justa, más medios contra el fraude. "Yo pago, yo decido", se lee en una de los carteles. Dos turistas se acercan a la ventanilla. No tienen ninguna duda fiscal. Preguntan por el Paseo de Colón. Se va por la calle Santander, nombre de ciudad, de equipo de fútbol y de banco.
De los participantes en este happening solidario, Antonio Romero, 42 años, psicólogo de profesión, es el único que está vinculado laboralmente con Oxfam Intermón. Creen que el Gobierno aprovechó el ruido de la abdicación y la posterior proclamación para meter con calzador la reforma fiscal. Ellos se han puesto las pilas mundialistas y han hecho en la red una campaña con el lema "para que no nos metan más goles". El síndrome de Casillas.
Tres de los voluntarios tienen 25 años. Rocío García acabó Historia del Arte en Granada. Silvia Scozia, italiana, estudió Derecho en Bari y está haciendo las prácticas en Oxfam Intermón "porque quería algo relacionado con los derechos humanos". También tiene 25 años Juan Pablo Aris, que estudió Antropología.
De otra generación, 42 años, son Amador Redondo, profesor de Historia en paro, que se encarga de haber un vídeo con la inicitiva, y Sebastián Rojas, de Nerva -"acabo de escuchar el pasodoble de mi pueblo en la puerta del Ayuntamiento"-, que está haciendo un máster en Relaciones Internacionales, lo que le llevó a contactar con esta entidad.
España es país de paradojas y en el terreno fiscal no iba a ser una excepción. Con unos tipos impositivos entre los más altos de Europa, tiene una capacidad recaudatoria muy baja. Desnivel que beneficia "a las grandes fortunas y las grandes empresas" y hace "que el grueso de la recaudación recaiga sobre las clases medias". El proletariado militante de un nuevo Anselmo Lorenzo.
La picaresca es de letras, sobre todo en Sevilla, pero el fraude es de ciencias. Oxfam Intermón lo dice en cifras. Con el dinero defraudado a Hacienda cada año (casi sesenta mil millones de euros) podría sufragarse todo el gasto sanitario. La evasión de impuestos de grandes fortunas y empresas sextuplica lo que España debería destinar a cooperación del desarrollo (el famoso 0,7%). Proponen medidas contra el fraude fiscal que permitirían recuperar una cantidad que duplicaría el coste de los programas de asistencia al desempleo.
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