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¿Qué son las azucenas de la Giralda? Autores, construcción y simbología de estos ornamentos

La Giralda / M.G.

Tras caerse una de las azucenas de la Giralda de Sevilla intentamos explicar todos los detalles de las mismas. Pocos las ven, pero todos las sentimos. Si alzas la vista hacia la Giralda, justo antes del Giraldillo, descubrirás cuatro delicadas estructuras vegetales en las esquinas de la terraza del campanario: las azucenas, flores de hierro que coronan siglos de historia.

En 1568, cuando Hernán Ruiz II completó el remate renacentista, proyectó cuatro jarras ornamentales como luminarias. Fundidas en hierro y bronce por Bartolomé Morel y doradas por Antón Pérez, servían para contener mechas encendidas en celebraciones religiosas o victorias, visibles desde la ciudad. Más de 180 años después, en 1751, el herrero Basilio Cortés transformó las jarras: introdujo las azucenas metálicas y las doró, junto a la bola donde luego se asentaría el Giraldillo. De luminarias pasaron a símbolos marianos, integrando elegancia y significado en la terraza del campanario.

Una flor que desafía al tiempo

Lejos de ser simples siluetas, las azucenas son forja artística, evocando lirios, símbolos medievales de pureza y cercanía a lo divino. Cada pieza mide 1,8 a 2,2 metros y pesa entre 150 y 250 kilos. Su base de piedra caliza combina estabilidad y ligereza, mientras el hierro permite formas delicadas y resistentes. El diseño se organiza en tres niveles: base esférica calada, cuerpo vegetal con tallos y hojas curvadas, y un remate floral abierto hacia el cielo. Cada elemento refleja un equilibrio perfecto entre arte, simbolismo y técnica.

Ingenio y conservación

A más de 60 metros de altura, soportan vientos, cambios de temperatura, humedad, contaminación y vibraciones de campanas. Su anclaje oculto en la piedra ha demostrado eficacia durante más de dos siglos y medio. Forman parte del programa de conservación de la Catedral, con inspecciones periódicas, limpieza, tratamientos anticorrosión y refuerzos estructurales, lo que permite que estas flores sigan intactas y visibles desde distintos puntos de Sevilla.

Patrimonio silencioso

Frente al Giraldillo o al imponente campanario, las azucenas representan un patrimonio silencioso, sosteniendo la armonía del conjunto. Durante más de 250 años han contemplado procesiones, inundaciones, guerras, restauraciones y celebraciones. Son flores sin perfume y sin marchitarse, suspendidas entre cielo y piedra, recordando que la Giralda no es solo una torre, sino una suma de siglos, fe, oficio y memoria colectiva.

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