Urbanismo

Las cicatrices del Prado de San Sebastián

  • El solar de Carlos V, el del antiguo equipo quirúrgico o el aparcamiento indiscriminado ante la Universidad, son las vergüenzas de esta zona histórica de la ciudad

El solar utilizado como aparcamiento de Tussam. El solar utilizado como aparcamiento de Tussam.

El solar utilizado como aparcamiento de Tussam. / José Ángel García

El Prado de San Sebastián es uno de los espacios más interesantes de la ciudad por la variedad que ofrece su arquitectura y por su propia historia. Pero a la vez, es un reflejo de la política que se ha desarrollado en Sevilla durante las últimas décadas. Espejo de la lucha entre partidos y administraciones que ha dado al traste con numerosos e importantes proyectos dejando varias cicatrices palpables. El Prado sigue a la espera de proyectos que nunca llegan. Ahí permanece la parcela en la Avenida de Carlos V que se utiliza como aparcamiento de autobuses de Tussam, el vergonzoso aparcamiento delante de la Fábrica de Tabacos, o el solar del equipo quirúrgico que, frente a los Jardines de Murillo, sigue a la espera de edificarse.

El espacio central del Prado de San Sebastián, llamado así por la ermita y el cementerio del mismo nombre, se llevó muchos años sin uso y sin ocupación alguna, pese a la gran presión ejercida por las grandes empresas promotoras. Los jardines como los conocemos hoy en día se inauguran en 1997 después de una dura pugna entre las autoridades urbanas y los intereses inmobiliarios que habían pujado durante décadas por la construcción del lugar. Unos años más tarde, con este espacio urbano consolidado, la Universidad de Sevilla convoca un concurso de ideas para construir una biblioteca que ocuparía parte del espacio verde. Tras las denuncias de vecinos y asociaciones, el TSJA para las obras. En 2011, el Tribunal Supremo obligó a demoler lo realizado y devolver al parque su aspecto original. La factura de la biblioteca que había diseñado la prestigiosa arquitecto Zaha Hadid fue de más de nueve millones de euros. “La biblioteca allí fue una locura. Era muy interesante pero no era el sitio y lo mejor es que después de que el rector tirara cuatro millones de euros se le nombró consejero de la Junta de Andalucía”, señala Joaquín Egea, presidente de Adepa.

La construcción de la frustrada biblioteca. La construcción de la frustrada biblioteca.

La construcción de la frustrada biblioteca. / D. S.

Los Jardines del Prado, cuya conservación no es la mejor, cuentan hoy con dos kioscos de bebidas y es utilizado para acoger diversos espectáculos durante la Navidad o el Festival de las Naciones.

Otro espacio maldito del Prado de San Sebastián es la gran parcela situada en la Avenida de Carlos V, delante de la estación de autobuses. En este lugar quiso Soledad Becerril construir un edificio municipal, para lo que se encargó un proyecto al arquitecto Rafael Moneo. El edificio del Prado, de seis plantas y 24.000 metros cuadrados, pretendía albergar servicios administrativos que se encontraban dispersos por la ciudad. Con las obras adjudicadas en marzo de 1999 por casi 5.000 millones de pesetas, tras llegar a la alcaldía el equipo de gobierno formado por el PSOE y PA, se suspendieron las obras. Se esgrimieron motivos económicos para ello, aunque el entierro de este proyecto costaría una importante suma de dinero en indemnizaciones.

El solar utilizado como aparcamiento de Tussam. El solar utilizado como aparcamiento de Tussam.

El solar utilizado como aparcamiento de Tussam. / José Ángel García

Tras anunciarse posteriormente, y en varias ocasiones, que se repensaría este proyecto, veinte años después, esta interesante parcela, que es propiedad de la ciudad, puesto que forma parte de los terrenos del Prado que por tradición histórica fueron heredados por el Consistorio bajo su condición de bienes comunales, es utilizada por la Tussam, la Empresa Municipal de Autobuses, como aparcamiento de la flota.

Otro espacio para el que urge una solución es el situado delante de la Fábrica de Tabacos. Esta pastilla de terreno de albero, que debería ser un jardín bien cuidado que diera acceso al magnífico edifico sede la Universidad de Sevilla, se encuentra en un estado lamentable y es utilizado como aparcamiento indiscriminado en una zona que adolece de buenos estacionamientos. “Había un proyecto para unir los Jardines del Prado con la Universidad mediante un espacio lleno de árboles y vegetación. Los coches utilizarían un paso subterráneo para salvar toda esta zona. Pero seguimos igual. No hay manera de que ningún Ayuntamiento le meta mano a esto y construya los aparcamientos subterráneos que se necesitan”, incide Egea.

El aparcamiento indiscriminado ante la Fábrica de Tabacos. El aparcamiento indiscriminado ante la Fábrica de Tabacos.

El aparcamiento indiscriminado ante la Fábrica de Tabacos. / Juan Carlos Muñoz

Otra parcela que sigue a la espera de la construcción de algún equipamiento para la ciudad es la del antiguo equipo quirúrgico, frente a los Jardines de Murillo. Desde hace varios lustros se prometen diversos proyectos que no acaban de definirse ni por parte de la Junta de Andalucía ni por el Ayuntamiento. “Desde el año 2005 se anuncian cosas que no se cumplen. Allí no hay absolutamente nada. No puede ser objeto de más especulaciones”, sostiene el presidente de Adepa. La última actuación que se realizó fue la construcción del cerramiento.

La parcela del equipo quirúrgico. La parcela del equipo quirúrgico.

La parcela del equipo quirúrgico. / D. S.

Bienes comunales cedidos por Alfonso X

Todas estas tareas por hacer hacen del Prado el fiel reflejo del estado de la ciudad en las últimas décadas. Ninguna corporación ha sido capaz de dar una solución a espacios que son fundamentales para la ciudad por su situación estratégica. La historia del Prado de Sebastián se remonta a los tiempos del Alfonso X, cuando cede los terrenos a la ciudad como bienes comunales para que pudiera pastar el ganado y como zona de huertas para las familias sevillanas.

Imagen aérea de los Jardines del Prado. Imagen aérea de los Jardines del Prado.

Imagen aérea de los Jardines del Prado. / D. S:

Diversas construcciones y acontecimientos han marcado su desarrollo, como el convento de los Dieguinos (siglo XVI), San Telmo y sus jardines, la interesantísima Fábrica de Tabacos (XVIII), la Feria (primero de ganado), en el siglo XIX; la gran transformación experimentada a principios del siglo XX para la Expo de 1929; la construcción e la estación de autobuses, que cuenta con unas magníficas pinturas de Juan Miguel Sánchez, o la llegada de los Juzgados, cuyo posible traslado a la Ciudad de la Justicia en Palmas Altas obligaría a las administraciones a diseñar un plan de uso para los edificios actuales.

La estación de autobuses con los magníficos frescos de Juan Miguel Sánchez. La estación de autobuses con los magníficos frescos de Juan Miguel Sánchez.

La estación de autobuses con los magníficos frescos de Juan Miguel Sánchez. / D. S.

El Prado perdió la Pasarela (en 1921), la Puerta de San Fernando (en La Gloriosa de 1868), o la muralla con la construcción de la Fábrica de Tabacos, pero conserva atractivos patrimoniales tan importantes como el propio recinto fabril, una de la construcciones más interesantes de Sevilla y que fue la factoría industrial más importante de España; la iglesia de San Sebastián, de estilo gótico mudéjar, San Telmo o toda la herencia regionalista de 1929, como el magnífico Pabellón de Portugal, hoy consulado.

La antigua Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla. La antigua Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla.

La antigua Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla. / D. S.

El Prado cuenta con otros monumentos muy interesantes, como el dedicado a La Raza, situado en la Avenida de María Luisa, obra de Santiago Martínez, un artista que está lo suficientemente reconocido.

La Glorieta de San Diego. La Glorieta de San Diego.

La Glorieta de San Diego. / D. S.

Otro monumento importante es el de la Glorieta de San Diego. En el vano central hay una imagen simbólica de Hispania ataviada con una túnica y un manto que porta un escudo de España con el NO8DO. Junto a ella hay un león con una bola del mundo, obra de Manuel Delgado Brackenbury. En el vano de la derecha hay una escultura titulada La riqueza espiritual de Sevilla, representada por un mujer con una túnica sosteniendo una imagen de la Inmaculada. En el vano izquierdo hay otra titulada La riqueza material de Sevilla, donde hay una mujer vestida de forma similar que tiene productos de huerta en una cornucopia. Ambas esculturas son de Enrique Pérez Comendador.

En la zona también se encuentran la magnífica escultura del Cid, regalo de su autora Anna Hyatt Huntington; la Fuente de las Cuatro Estaciones, de Delgado Brackenbury; o la Fuente de las Farolas que hay a la entrada de la Avenida de Málaga, una obra de José Lafita, similar a la de la Plaza Virgen de los Reyes, encargada por el Ayuntamiento en 1928 para la glorieta Plus Ultra, que fue reubicada aquí en 1972.

La fuente-farola en la Avenida de Málaga. La fuente-farola en la Avenida de Málaga.

La fuente-farola en la Avenida de Málaga. / Juan Carlos Muñoz

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