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Ciencia para derribar mitos frente al cáncer: "Ni hay alimentos prohibidos ni obligación de ser optimista"

Día Mundial contra el Cáncer

La oncóloga Carmen Beato aclara en el Día Mundial contra el Cáncer las falsas creencias más frecuentes en consulta y recuerda que un diagnóstico "no es una sentencia de muerte"

El Hospital Macarena participa en un macroestudio oncológico europeo publicado en 'The Lancet'

La doctora Carmen Beato desmonta mitos en torno al cáncer. / D. S.

La doctora Carmen Beato escucha la misma frase con bastante frecuencia. "Doctora, yo pensé que ya no había nada que hacer". La dicen pacientes recién diagnosticados, a veces incluso antes de sentarse del todo en la silla de la consulta. No hablan de su tumor ni de un tratamiento concreto. Hablan de una idea previa, arraigada, que pesa más que cualquier prueba médica: que el cáncer es una sentencia de muerte.

En el Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, los oncólogos insisten en que uno de los mayores enemigos de la enfermedad no está en las células, sino en las creencias. Mitos que se repiten en las consultas, en las comidas familiares o en los grupos de WhatsApp, y que influyen de forma directa en diagnósticos tardíos, miedos injustificados al tratamiento o abandonos del seguimiento médico.

Desde el Hospital Universitario Virgen Macarena, la oncóloga médica y vicepresidenta de la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM), lo tiene claro. "Cáncer no es igual a muerte; hoy se puede vivir con calidad de vida y esperanza", afirma rotunda.

La idea de que un diagnóstico oncológico marca inevitablemente el final de la vida sigue muy presente en el imaginario colectivo. Para Beato, es el mito más global y el más dañino. "La supervivencia se ha duplicado en los últimos 40 años. Hoy, más del 60 % de los pacientes con cáncer están vivos a los cinco años del diagnóstico, y en tumores como el de próstata o tiroides esa cifra supera el 90 %", explica.

Pero más allá de los porcentajes, la oncóloga insiste en un mensaje que repite a diario en consulta. "Cada vez hay más pacientes curados y muchos otros que, aunque no alcancen una curación definitiva, viven años con la enfermedad activa y buena calidad de vida. Cáncer puede ser igual a larga vida", afirma.

Sin embargo, ese mensaje choca con el impacto emocional del diagnóstico. "Es imposible que a una persona no le suponga una disrupción brutal en su vida. Eso no se puede evitar. Pero de ahí a pensar que no hay nada que hacer, hay un abismo", explica.

El azúcar, la carne y otras culpas innecesarias

Además de la idea de muerte, existen mitos que no matan, pero desgastan la vida diaria del paciente. "A mí los que más me fastidian son los que limitan la calidad de vida del paciente sin ninguna razón", reconoce Beato.

Uno de los más repetidos es el del azúcar. "Siempre nos preguntan si deben dejar de comer azúcar. Y lo primero que les digo es que es imposible, porque el azúcar está en prácticamente todos los alimentos. Y lo segundo, que el azúcar no causa cáncer".

La confusión viene de una mala interpretación científica. "Las células tumorales consumen más glucosa porque tienen un metabolismo más elevado. Pero de ahí a decir que el azúcar causa cáncer hay un salto enorme", aclara.

Algo similar ocurre con la carne roja. "No es un alimento para tomar a diario, pero en la proporción adecuada es perfectamente válido. Además, en muchos pacientes con cáncer una dieta rica en proteínas es recomendable, porque tienen un mayor desgaste y necesitan reponer tejidos", afirma.

Si hay un mito que a la oncóloga le duele especialmente, es el de la actitud positiva como obligación moral. "Esa idea de que hay que estar bien, ser optimista, luchar, es muy dañina", afirma. "No está demostrado que una actitud positiva mejore el pronóstico del cáncer. Lo que sí está claro es que imponerla genera culpa", explica. Culpa por estar triste, por tener miedo, por no poder sonreír. Beato lo compara con un golpe de suerte al revés. "Cuando a alguien le toca la lotería, aunque no quiera estar contento, lo está. Pues con una enfermedad grave pasa lo contrario: no puedes estar contento, aunque quieras. Y eso es normal".

Otro de los mensajes que se repiten en consulta es el de "si no duele, no es grave". Para Beato, más que un mito es una forma de negación. "Todos tenemos miedo a la enfermedad. Y cuando aparece un síntoma amenazante, buscamos explicaciones que nos tranquilicen", aclara.

El problema es que muchos cánceres no duelen. "Precisamente algunos de los que tienen peor pronóstico son los que no dan síntomas, y por eso se detectan tarde", añade.

En este contexto, la familia juega un papel clave. "Es la principal cuidadora del paciente. Y muchas veces, con la mejor intención, refuerza mitos", señala Beato. Desde impedir ciertos alimentos hasta exigir ánimo constante. "La familia quiere proteger, pero a veces se equivoca. Se crea una especie de conspiración del ‘todo va bien’, donde nadie está bien y el paciente se siente más solo", remarca.

Sevilla afronta unos 12.000 nuevos diagnósticos

La provincia de Sevilla concentrará en 2026 cerca de 12.000 nuevos diagnósticos de cáncer, según las estimaciones del informe Las cifras del cáncer en España 2026, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). El dato se enmarca en una tendencia al alza que también afecta al conjunto de Andalucía, donde se prevén unos 52.000 nuevos casos. Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) destaca la importancia de reforzar en Sevilla y su entorno la prevención, el diagnóstico precoz y la equidad en el acceso a recursos diagnósticos y terapéuticos, claves para mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.

Los tumores con mayor incidencia en la provincia seguirán siendo los de colon y recto, mama y pulmón, seguidos por próstata y vejiga urinaria, en línea con el resto de la comunidad autónoma. Los especialistas subrayan el papel determinante de los programas de cribado y de las estrategias de prevención dirigidas a estos tipos de cáncer. Asimismo, los últimos datos alertan de un aumento de casos entre adultos jóvenes, un fenómeno que plantea nuevos retos para el sistema sanitario en materia de concienciación, investigación y detección temprana adaptada a edades más tempranas.

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