Una ciudad ruidosa

San Pablo-Santa Justa y Nervión son los distritos con mayor contaminación acústica

Unos 22.000 sevillanos soportan ruidos por encima de lo recomendado por la OMS

Coches circulando por la Avenida Concejal Alberto Jiménez-Becerril, prolongación de Torneo. / Reportaje Gráfico: José Ángel García
Cristina Díaz Sevilla

14 de noviembre 2016 - 02:32

San Pablo-Santa Justa, Nervión y Macarena son los distritos con mayor contaminación acústica de Sevilla. Le sigue Casco Antiguo, Este y Cerro Amate. Sus vecinos son los que soportan más ruidos por encima de los 65 decibelios, el límite diurno que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Al menos 22.000 sevillanos están sometidos a niveles de ruido de hasta 75 decibelios, muy por encima de lo legalmente admisible en las zonas residenciales. Plaza de Armas, Reina Mercedes, Triana Norte, Enramadilla o Alberto Jiménez Becerril son consideradas zonas acústicamente saturadas, según un informe reciente del Ayuntamiento de Sevilla.

Mapa de ruidos de Sevilla

Este estudio señala que el principal foco de emisión y el que tiene una mayor relevancia sobre la población es el tráfico rodado. Más del 70% de la población local que vive cerca de los viales está sometida a niveles por encima de los 65 decibelios durante el día, niveles que se mantienen hasta las once de la noche. La situación no es muy diferente durante el periodo nocturno, cuando la OMS sitúa el límite en torno a los 50 decibelios. Según el informe municipal, aproximadamente el 60% de los ciudadanos que residen cerca de los focos de carreteras sufren valores por encima de los 55 decibelios.

"En general, sí, Sevilla es una ciudad ruidosa. En determinados puntos, el nivel de ruido supera el deseado", subraya el director general de Medio Ambiente, Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla, Adolfo Fernández.

Un informe realizado por el Observatorio Salud y Medio Ambiente DKV Seguros-GAES, en colaboración con la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes), afirma que el exceso continuado de decibelios incrementa en un 6,6% la mortalidad por causas cardiovasculares en mayores de 65 años y un 4% por causas respiratorias. Son numerosos los estudios experimentales y epidemiológicos que subrayan los efectos del ruido en la salud.

La junta de gobierno local de Sevilla aprobó la semana pasada la delimitación de las distintas áreas de sensibilidad acústica de la ciudad de Sevilla, además de un mapa estratégico de ruidos, que supone una fotografía de la contaminación acústica en la capital. Para su desarrollo se han llevado a cabo mediciones in situ, que se han complementado con procedimientos informáticos, como un software especializado. Esto ha permitido desglosar la información por calles y franja horaria.

Estos estudios municipales, de acuerdo con la Ley, tendrían que haberse aprobado antes de junio de 2012. Desde el Consistorio admiten que este proceso se ha "retrasado mucho" y explican que, cuando se aprobó el vigente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 2006, no se incluyó la delimitación de las llamadas Áreas de Sensibilidad Acústica, "a pesar de que desde el servicio de Protección Ambiental se advirtió de dicha falta". Para cubrir esta carencia, se tuvo que contratar a una empresa externa, que presentó su trabajo en 2013. Pero los técnicos del servicio de Protección Ambiental detectaron imprecisiones y carencias, lo que obligó a corregir el trabajo, con el consiguiente retraso.

Los dos informes finales aprobados por el gobierno local, realizados por la dirección general de Medio Ambiente y Parques y Jardines, dependiente de la delegación de Hábitat Urbano, definen los grandes focos de emisiones de ruidos de la ciudad por zonas y plantean recomendaciones para un futuro plan de acción.

El estudio también especifica las llamadas Zonas Acústicamente Saturadas. En total, el Ayuntamiento de Sevilla localiza 12 puntos dentro de esta categoría: la avenida Alberto Jiménez Becerril, la Alfalfa, el Arenal, la calle Betis, avenida de la Buhaira-Blanco White, Enramadilla-Viapol, Plaza de Armas, plaza La Gavidia, Reina Mercedes, calle Juan Sebastián Elcano, Triana Norte y Virgen de la Cinta.

Se advierte, además, de 99 zonas de conflicto, lo que no implica que el problema sea permanente pero sí que existe de forma puntual o puede llegar a existir una incompatibilidad con el descanso. Aquí entran las zonas residenciales o complejos sanitarios, como el hospital Virgen del Rocío o el Hospital Militar María Galiana, colindantes con las instalaciones e infraestructuras ferroviarias. Otros puntos conflictivos destacados por el Ayuntamiento son las zonas residenciales o centros docentes cercanos a la ciudad deportiva del Real Betis, la estación depuradora San Jerónimo, el estadio Sánchez-Pizjuán, la ciudad deportiva del Sevilla F. C., Isla Mágica o el Puerto de Sevilla, el recinto ferial y varios polígonos industriales.

Por otro lado, se establecen hasta 64 áreas de sensibilidad acústica, que incluyen los polígonos industriales, espacios deportivos y de ocio y territorios afectados por infraestructuras de transporte, como las cocheras de Tussam o Metro Sevilla. Dentro de estos 64 puntos, hay diez áreas que requieren de una especial protección contra la contaminación acústica, como son el campus universitario de La Cartuja y Reina Mercedes, el campus de la Universidad Pablo de Olavide, los hospitales y el Teatro de la Maestranza, entre otros.

El diagnóstico también analiza la contaminación acústica que tiene como origen los focos industriales, concluyendo que la incidencia en el caso de Sevilla es mínima con apenas 1.300 personas que viven en áreas en las que se pueden superar los 60 decibelios. Los expertos indican que, con estos datos, no se puede considerar que haya problemas de ruido ni durante el día ni de noche. Lo mismo ocurre con el tráfico ferroviario, que "no supone un nivel de ruido ambiental significativo en el municipio".

Adolfo Fernández, director general de Medio Ambiente, Parques y Jardines, aclara que este estudio sólo analiza lo que llaman "ruido de fondo o estructural", que hace referencia al tráfico terrestre y aéreo, principalmente. El informe deja fuera las "verdaderas quejas de los ciudadanos" y que suponen "grandes molestias", como son las terrazas, los bares, discotecas, concentraciones como los botellones y otras actividades de ocio en la calle.

"Los ruidos estructurales se solucionan con grandes inversiones, pero los ruidos causados por los veladores o los bares no, esto sólo se resuelve con disciplina y educación", apunta Fernández. "Desde que llegué al cargo, hemos recibido denuncias puntuales relacionadas con el ruido estructural, especialmente vinculadas a la SE-30, mientras que del otro tipo de ruido hemos recibido cientos".

Adolfo Fernández asegura que el gobierno local lleva a cabo una "auténtica cruzada" contra los establecimientos que no cumplen las normas y causan problemas acústicos. "Muchos vecinos creen que somos permisivos y negligentes. En absoluto, no estamos titubeando, se está actuando con mucha firmeza, pero es un fenómeno que nos ha desbordado y estamos totalmente insatisfechos", precisa. "No tenemos recursos suficientes para atajar este problema, sobre todo para hacer mediciones nocturnas".

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