Sevilla

El delincuente que intentó matar a dos policías agrede a un preso en la cárcel

  • Roberto Carlos R. J., el Rober, ha tenido que ser aislado tras un nuevo episodio violento en la prisión de Sevilla-I

Exterior de la cárcel Sevilla 1 Exterior de la cárcel Sevilla 1

Exterior de la cárcel Sevilla 1 / EFE

Roberto Carlos R. J., alias el Rober, ha vuelto a protagonizar un incidente violento, esta vez en la prisión de Sevilla-I. Este delincuente intentó matar a dos policías nacionales en Los Pajaritos el 1 de mayo de 2017. Por estos hechos se encuentra cumpliendo una condena de nueve años y tres meses de cárcel. Ahora, Roberto Carlos ha agredido a un preso de su mismo módulo y ha tenido que ser aislado tras esta agresión.

Desde que ingresara en prisión por primera vez en el año 2002, el Rober ha sido objeto de múltiples sanciones por cometer faltas disciplinarias graves y muy graves. Ha amenazado y coaccionado tanto a presos como a funcionarios encargados de su vigilancia. Ha sido también sancionado por destrozar el mobiliario de la prisión, por oponer resistencia a las órdenes de los funcionarios, por agredir a presos y por tenencia de drogas.

El último episodio violento del Rober en prisión ocurrió el día 5 de enero, cuando atacó a otro interno, lo que le ha valido un nuevo periodo de aislamiento en la prisión. Aunque no se le considera un preso peligroso, porque todavía no se le ha aplicado nunca el primer grado penitenciario, sí que puede definirse como uno de los más conflictivos de Sevilla. 

Los funcionarios de prisiones han sufrido en varias ocasiones la violencia de este delincuente, que comenzó sus fechorías cuando era menor de edad y que se forjó en la conocida banda del Demonio, un grupo de jóvenes atracadores de Los Pajaritos que desvalijaron decenas de comercios por toda la ciudad a principios del siglo XXI.

La conducta del Rober, adicto a las drogas, muy violento y con numerosos arrestos en su historial delictivo, es buena prueba del desafío al que se enfrentan a diario los funcionarios de prisiones, que siguen exigiendo al Gobierno una serie de gestos, como el hecho de que puedan ser considerados agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones.

Los funcionarios iniciaron el año pasado una campaña de movilizaciones y protestas bajo el lema Tu abandono me puede matar, para intentar conseguir una serie de mejoras en las condiciones profesionales de este colectivo tan expuesto al peligro.

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