Dra. Rosa Jiménez: “Estoy absolutamente convencida de que ninguna mujer que quiera, no puede lograrlo”
Cirujana colorrectal, docente y referente en Sevilla, Rosa Jiménez combina excelencia científica e innovación con un compromiso firme por inspirar a las mujeres en la medicina.
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La Dra. Rosa Jiménez, especialista en cirugía colorrectal y robótica avanzada, comparte con nosotros su trayectoria desde Extremadura hasta convertirse en referente en Sevilla. Su vocación nació gracias a un libro que le mostró la fuerza de una mujer enfrentándose al mundo establecido, y desde entonces se dedicó con pasión a la medicina. Tras completar su formación en hospitales internacionales y obtener importantes acreditaciones, miembro de la Unidad de Coloproctología del Hospital Universitario Virgen del Rocío, combinando asistencia, investigación y docencia. Rosa destaca no solo por su profesionalidad, sino por su mensaje inspirador para futuras generaciones de médicas.
Pregunta.¿Cómo empieza Rosa a tener ese gusanillo por la medicina?
Respuesta.Todo es gracias a un libro, que era de mi tía, mi tía Nines, donde aparece una señora que tiene que luchar un poco contra el mundo establecido, contra las reglas habituales, y a mí aquella figura en ese libro me encantó. Yo pensé: yo quiero ser como esta señora. Y casualmente esa señora era médico, y entonces yo dije: pues esta es mi carrera. Yo quiero hacer mi vida a través de la medicina.
P.Tú inicias la residencia aquí en Sevilla. ¿Era tu lugar? ¿Querías venir a Sevilla?
R.No, yo soy de Extremadura, Villanueva de la Serena, Badajoz. Es muy, muy parecido a Andalucía. De hecho, en algún pueblo de Extremadura hay alguna feria que se llama Sevilla la Chica, hasta ese nivel, y yo tenía claro que quería hacer la residencia en el sur, en un hospital grande que ofreciera todas las posibilidades. Entonces, el Hospital Virgen del Rocío en Sevilla encajaba con todos mis requerimientos, y por eso me vine aquí.
P.¿Y por qué cirugía?
R.Cirugía porque mi vecino en mi pueblo era cirujano y me ofreció la oportunidad de ir con él los veranos, las semanas santas, las navidades, y a mí aquello me atrapó hasta tal punto que pensé que no había otra especialidad más que hacer que cirugía. Actualmente quizás no es de las más demandadas por la vida sacrificada, las guardias, las horas de pie, el trato con el paciente… pero para mí fue un descubrimiento y me encanta.
P.¿Cómo es tu día a día?
R.Me levanto temprano, venimos todos los días a las 8:00 a una reunión donde se comenta lo que se operó el día anterior, los pacientes más complejos y lo que se deja para el día siguiente. Somos un servicio grande: 48 adjuntos, 20 residentes, 4 fellows, 120 camas. Esta reunión nos permite estar al tanto de todo y mantener un alto nivel asistencial.
P.¿Qué significa para ti la docencia?
R.Para mí fue un orgullo. Me gusta mucho la docencia. Soy tutora de residentes, profesora titular y acreditada por ANECA. El camino fue largo y exigente, demostrando investigación, docencia y transferencia. El reconocimiento de los medios, del colegio de médicos, y de la ciudad, es un honor que me llena de satisfacción.
P.¿Has sentido alguna vez discriminación por ser mujer?
R.Yo nunca jamás he sentido ningún tipo de discriminación. Eso no quiere decir que no exista, pero en nuestro microcosmos no hay diferenciación en salario o posibilidades. Cumples los criterios y accedes a la plaza, da igual ser hombre o mujer. Cada vez hay más mujeres, y creo que es cuestión de tiempo romper techos de cristal y ocupar mandos intermedios y superiores.
P.¿Qué ha significado Sevilla para ti?
R.Sevilla me ha dado mucho profesionalmente y personalmente. Hice la residencia, trabajé aquí, incluso después de estar unos años en Estados Unidos volví. Mi pareja, amigos y mi casa están aquí. Me siento en gran parte sevillana y Andalucía forma parte de mí.
P.¿Qué mensaje darías a otras mujeres que quieren dedicarse a la cirugía?
R.Les diría que si quieren hacerlo, pueden hacerlo. Esto solo requiere dedicarle tiempo, ganas y constancia. Tenemos carácter, voluntariedad y fuerza, y si le echamos ganas, podemos conquistar lo que queramos.
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