El fiscal eleva a asesinato la calificación del crimen del bar Los Camioneros
Tribunales
El caso pasa de homicidio a asesinato con agravantes y la Fiscalía pide 23 años de prisión para los tres acusados.
La Fiscalía de Sevilla ha calificado este miércoles como asesinato la muerte del dueño del bar Los Camioneros, en Bellavista, que murió de un tiro en la cabeza durante un atraco, por lo que ha subido de 21 años y 5 meses a 23 años y 11 meses su petición de cárcel para los tres acusados.
En el juicio que celebra la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla, la fiscal del caso ha retirado su anterior calificación como homicidio y la ha elevado a asesinato por concurrir las agravantes de alevosía y abuso de superioridad.
Por ello ha elevado su petición por asesinato de 15 a 17 años y medio de cárcel, y ha dejado sin cambios su petición de tres años y 5 meses de prisión por robo con intimidación y tres años de cárcel por tenencia ilícita de armas, han dicho a Efe fuentes del caso.
La jornada se ha dedicado a los informes periciales y de balística, que confirmaron que la víctima no tuvo tiempo de defenderse y que recibió el tiro a quemarropa, así como la presencia de ADN de los acusados en distintas muestras tomadas en el lugar.
La acusación particular, que hasta ahora solicitaba 27 años de cárcel, elevará este jueves sus conclusiones a definitivas, como paso previo a los informes finales de las acusaciones y las defensa.
En la primera jornada del juicio, los tres procesados afirmaron que el tiro se le "escapó" al que llevaba la escopeta al forcejear con la víctima cuando, "un rato antes", decidieron cometer el robo.
Los acusados Ana María R.Y., su hermano Manuel R.Y. y su entonces novio David B.F. dijeron que el 27 de noviembre de 2005 estuvieron consumiendo cocaína y acordaron "esa misma noche" robar en algún bar que vieran abierto en la barriada de Bellavista, aunque la chica aseguró que "no sabía nada del arma" y que en ningún momento la vio.
Manuel R.Y., que aseveró que su hermana "no sabía nada de la escopeta pues, si no, no hubiera venido", admitió que se la encontró él, que la tenía cargada y que, cuando quedaron "esa misma noche" en ir a robar, la sacó de debajo del sillín de la moto y se la dio a David, aunque dijo desconocer si éste sabía si estaba cargada o no.
El presunto autor del disparo indicó que estaban "encocados", que no sabía que el arma estaba cargada y que se "arrepiente de todo lo que pasó", y añadió que el dueño del bar, del que dijo: "Al que Dios tenga en su gloria", no le había hecho nada y cuando se "escapó" el tiro lo vio en el suelo y huyó sin saber "si estaba muerto o vivo".
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