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Donde no habita el olvido

Testigo. El arquitecto José Ramón Moreno realizó fotos de una casa en ruinas de la calle Amor de Dios donde hoy se ubican las delegaciones de Vivienda y Obras Públicas

Actual sede de las delegaciones de Viviendas y Obras Públicas.

24 de marzo 2010 - 05:03

ESTAS fotos tienen su historia. Corresponden al número 20 de la calle Amor de Dios. Un preludio del recorte de Consejerías realizado por el Gobierno de Griñán. Mucho antes de que se fundieran en una sola, las delegaciones provinciales de Viviendas y Ordenación del Territorio y de Obras Públicas compartían espacio en lo que debió ser casa de mucho abolengo.

El arquitecto José Ramón Moreno García estaba con su cámara de fotos en la puerta del inmueble. Me invitó a pasar. Tiró un carrete y me envió unas cuantas. Un día después, colocaron una valla y un letrero. Prohibido el paso.

Hay tanto cielo en esas fotos de la casa en ruinas hoy transformada en aseado espacio de la Administración que son una postal de esta historia de ausencias. José Ramón Moreno es el primero de los cinco hijos de un estudiante de Arquitectura que dejó la carrera y se hizo militar. El abuelo del arquitecto era ingeniero de minas y compró una finca en Isla Cristina para extraer madera con destino a los túneles de la mina asturiana.

Es un camino de Santiago a la inversa. El primer varón (José Ramón), nació en Santiago de Compostela; el segundo (Rafael), en Astorga; el tercero (Miguel), en Ayamonte. Las dos hembras, Berta y Elena, nacieron en Huelva. Con apenas dos semanas de diferencia, los hermanos José Ramón y Berta Moreno se han visto sacudidos por la muerte de sus respectivas parejas, la arquitecto Mercedes Gil y Manolo Perales.

No pude ir al funeral de Mercedes en la Amargura. Madrileña de cuna, José Ramón, de la promoción de Víctor Pérez Escolano y Guillermo Vázquez Consuegra, la conoció cuando él era director general de Arquitectura en la Junta y ella trabajaba como arquitecto en el pueblo gaditano de Castellar de la Frontera. Rehabilitaron juntos el antiguo hotel Paraíso, junto a la Alameda, y allí vivían con la gata Pizca y la perra Kimba, apócope de Kim Basinger.

El funeral de Manuel Jesús Perales se ofició en la iglesia de la Paz. Adiós a dos concuñados junto a imágenes de Domingo de Ramos en misas de Resurrección. Un amigo de Manolo Perales leyó con la rúbrica del difunto una "munición para ser leída en mi funeral". Antes sonó una Salve rociera. Oficiaron el párroco, José Luis, el padre Gabriel y Miguel, el diácono.

Ya están los dos en las marismas azules, evocadas por el cielo de las fotos. José Ramón, autor del pabellón de Cuba, fue arquitecto municipal en Punta Umbría y Valverde del Camino. Manolo Perales era el mejor anfitrión rociero en la casa común de la aldea, en la calle Villamanrique.

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