La huelga de las funerarias obligará a velar los cadáveres un día en casa
Los servicios mínimos para el lunes y martes establecen que los fallecidos permanezcan 24 horas en el hogar y 48 en las cámaras frigoríficas si el óbito se produce en el hospital
Los velatorios vuelven a casa por dos días. La huelga convocada por el sector funerario en la provincia de Sevilla el próximo lunes y martes obligará a dejar en los hogares los cadáveres un día entero antes de su traslado al cementerio. Éste es uno de los servicios mínimos fijados por la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo para dicho paro, al que los trabajadores dicen sentirse "obligados" tras la falta de acuerdo con la patronal del sector para mejorar las condicionales laborales. Los empresarios, por su parte, argumentan que la subida del IVA (que hace dos años pasó del 8% al 21%) dificulta que se atiendan las peticiones sindicales.
Adiós a los tanatorios por dos días. La Junta fijó ayer los servicios mínimos para la huelga en el sector funerario convocada para los días 16 y 17. Según informó CCOO, la actividad será sólo de entre el 15% y el 25%. Una de la medidas establecidas dentro de este paro -y que más perjudican a los sevillanos- afecta al traslado del finado. Si éste fallece en un domicilio particular, permanecerá 24 horas en él hasta que sea trasladado para su entierro. En caso de que el óbito se produzca en un centro sanitario, ha de ser depositado en las cámaras frigoríficas durante 48 horas.
El secretario de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO en Sevilla, Luis González, aclaró a este periódico que los traslados sólo se efectuarán "desde el domicilio particular o el hospital hasta el cementerio o el crematorio, ya que no está contemplada en los servicios mínimos la apertura de los tanatorios". Por tal motivo, aconseja que en el caso de que haya que velar un cadáver en un hogar se haga en la zona más fresca y con refrigeración debido a las altas temperaturas que se prevén para los próximos días.
González lamentó que los ciudadanos "sufran" las consecuencias de la "avaricia" de las empresas que, según relata, han rechazdo incluso sus propias propuestas que elevaron al Sercla (Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía). En el enfrentamiento entre trabajadores y empresarios hay dos puntos en los que el acuerdo resulta a día de hoy casi imposible. Uno de ellos es la subida laboral. Según este representante sindical, en un principio se acordó que en 2014 no hubiera incremento y que éste fuera del 0,4% para el próximo año. Ya en 2016 sería del 0,5%. Ahora bien, en caso de que dentro de dos ejercicios el IPC aumentase por encima del 1,5%, la diferencia a partir de dicho porcentaje habría que aplicarla a la nómina. La patronal se negó en último momento a aceptar esta subida.
El segundo punto de desencuentro es la prórroga del actual convenio colectivo, que expira el 31 de diciembre de 2016. Los trabajadores pidieron que se postergara dos años más. Finalmente la patronal -representada bajo la siglas de la asociación Panasef- aceptó que se ampliara durante 18 meses, pero una vez más durante las negociaciones con el Sercla rechazó su propia propuesta y redujo la prórroga a dos meses.
CCOO desmiente que la crisis haya mermado los ingresos del sector. "La gente sigue muriéndose igual, no olvidemos que se trata de un servicio básico", expresa el representante de este sindicato, quien incide en que los últimos datos de beneficios -correspondientes a 2012- demuestran que éstos se triplicaron respecto al ejercicio anterior, por lo que "no hay excusa para atender las peticiones de los trabajadores".
Por su parte, la patronal se escuda en el incremento del IVA, que en 2012 pasó del 8% al 21%, para no mejorar las condiciones laborales. "Pedimos a los trabajadores flexibilidad en sus peticiones, pues la subida impositiva ha provocado una bajada general en los ingresos de las empresas del 15%", explica Víctor Humanes, vocal de la Panasef.
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