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"El Híspalis no se cierra": la comunidad educativa escenifica una matrícula simbólica contra su posible clausura

Alumnado, profesorado y familias, vestidos de verde por la educación pública, convierten el inicio del periodo de escolarización en un acto de protesta para defender la continuidad del instituto de Pino Montano

El complejo que alberga el IES Hispalis será transformado con una inversión de 30 millones

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"El Híspalis resiste": estudiantes y profesores se movilizan por la educación pública en Pino Montano / Carolina Rojas

A las once en punto, cuando el sol ya cae con fuerza sobre el patio, el verde lo invade todo. No es un recreo cualquiera en el IES Híspalis: son camisetas, pancartas y folios de matrícula alzados en el aire como símbolo de resistencia. Donde debería hablar el trámite administrativo, habla la consigna. "El Híspalis no se cierra", repiten alumnos, profesores y familias, convertidos por unas horas en marea en defensa de su instituto, en el corazón de Pino Montano.

Una matrícula que es protesta

Ana Cózar, profesora y portavoz de la asamblea docente, resume el sentir del claustro: "La sensación es que no han contado con nosotros en ningún momento". Según explica, el anuncio del posible cierre se produjo "con mucha premura y de manera poco clara", en una reunión urgente en la que se les comunicó que el centro dejaría de ofertarse en el proceso de matriculación. "La semana que viene empiezan las matriculaciones y el Híspalis ya no aparece como opción", advierte.

Cada aplauso y cada grito repite un mensaje claro: "El Híspalis no se cierra" / Carolina Rojas

El instituto cuenta con más de 400 alumnos entre ESO, Bachillerato y ciclos formativos. La incertidumbre afecta directamente a sus familias. "Si de aquí a dos años ya no va a estar el instituto, muchas familias pensarán en matricular a sus hijos en otro sitio", señala Cózar. A su juicio, eso provocaría un efecto en cadena: "Si hay menos alumnos, hay menos recursos. Es dejarlo morir poco a poco".

Durante el acto, la profesora Marta del Pozo puso voz al manifiesto consensuado por la comunidad educativa. "No queremos que el IES Híspalis cierre y reclamamos la mejoría de las instalaciones", leyó ante decenas de asistentes. En el texto se advertía de que la decisión supondría "un golpe para el alumnado, para las familias y para el personal docente y no docente", además de repercutir en otros centros de la zona que ya presentan ratios elevadas.

"Es un instituto de barrio"

Las declaraciones de las exalumnas Paula y Paola aportan una dimensión emocional al debate sobre el futuro del centro. "A mí me da mucha pena porque pasé aquí seis años", explicó Paula en conversación con este medio. "Mis profesores han sido magníficos y aquí conocí a gente maravillosa. Es un instituto de barrio que le da tranquilidad a muchas familias".

Entre consignas y aplausos, el patio del Híspalis se convierte en símbolo de resistencia y pertenencia al barrio / Carolina Rojas

Paola coincidía en esa idea de pertenencia: "Yo volvería solo por pasar segundo de Bachillerato aquí otra vez". Sus palabras, sencillas y directas, reflejan el afecto de quienes crecieron en el Híspalis y el valor que concede la comunidad educativa a la continuidad del centro.

El carácter cercano y multicultural del instituto también fue destacado por Ana Cózar, profesora y portavoz de la asamblea docente, quien subrayó que el Híspalis acoge a alumnado diverso y cumple una función integradora en el barrio. "Cerrar un centro en una zona donde los otros institutos están saturados no tiene sentido", defendió.

La respuesta institucional y el futuro incierto

La polémica se enmarca en el proyecto de transformación integral del complejo anunciado por la Diputación de Sevilla, con una inversión que superaría los 30 millones de euros para nuevas instalaciones deportivas, biblioteca, salón multiusos y una residencia de estudiantes ampliada.

El diputado de Régimen Interior y Empleado Público, Francisco José Toajas, ha defendido públicamente que "no hay desmantelamiento del complejo" y que la Diputación no tiene competencia directa para cerrar el instituto, ya que la educación corresponde a la Junta de Andalucía. "La decisión sobre cerrar el instituto o no corresponde a la administración competente", ha señalado, al tiempo que ha manifestado la disposición de la institución provincial a colaborar en la construcción de un nuevo edificio si así se acordara.

Sin embargo, para la comunidad educativa, la eliminación del centro de la oferta de matriculación es ya un indicio preocupante. "No vamos a parar", aseguró Ana Cózar durante la concentración. La asamblea ha anunciado nuevas movilizaciones, recogida de firmas y solicitudes de reunión con las administraciones implicadas.

La jornada concluyó con un aplauso colectivo y la lectura final del manifiesto. "Que se proteja el IES Híspalis y el complejo educativo Pino Montano", reclamó Marta del Pozo. Mientras los estudiantes recogían las pancartas, el eco de la consigna seguía flotando en el patio.

"El Híspalis no se cierra", repetían. Una frase que, más allá de la incertidumbre institucional, se ha convertido en promesa compartida y en declaración de resistencia de todo un barrio.

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