La jubilación del jefe superior abre un proceso de relevo en la cúpula de la Policía Nacional en Sevilla
Andrés Garrido se marcha tras más de cuatro años en el cargo, marcados por la bajada de los delitos y un fuerte papel institucional
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Andrés Martín Garrido Cancio (Jaén, 1961) dejará este mes de marzo de ser el jefe superior de Policía en Andalucía Occidental. Su jubilación abre ahora un proceso de relevo en la cúpula de la Policía Nacional de Sevilla, donde Garrido ha permanecido los últimos cuatro años y cuatro meses. Acaba así un periodo marcado por la estabilidad y el equilibrio dentro de la Policía, en el que el jefe superior ha jugado un importante rol institucional en la ciudad y en el que se ha potenciado el papel de la Comisaría Provincial de Sevilla, que se ha desligado de la Jefatura Superior. Lo ha hecho incluso físicamente, trasladando su sede desde Blas Infante hasta la comisaría del distrito Centro, en la Alameda de Hércules.
Garrido se marcha con el reconocimiento de la sociedad civil sevillana, en la que encajó bien desde el principio y a la que apenas ha regateado su participación en actos protocolarios, representando siempre a una institución muy bien valorada en la ciudad como es la Policía Nacional. Prueba de esta vinculación fue la despedida multitudinaria que se le brindó el pasado miércoles en el Círculo de Labradores, a la que acudieron representantes políticos, empresarios, asociaciones de vecinos, hermandades y demás colectivos que han trabajado durante este tiempo con la Policía Nacional. En este apartado institucional también destaca su papel durante las celebraciones del Bicentenario del cuerpo.
Fue nombrado jefe superior en noviembre de 2021, sucediendo a José Antonio Pérez. Le tocó liderar los años posteriores a la pandemia, cuando la ciudad volvió a conquistar la calle con todas sus ganas. Se multiplicaron los eventos, pruebas deportivas, procesiones y actos culturales en la vía pública, y eso siempre implica la necesidad de contar con dispositivos policiales para garantizar la seguridad. Las Semanas Santas y las Ferias postcovid fueron más multitudinarias si cabe que las de antes de la pandemia.
Durante su mandato, Sevilla albergó un evento mundial que requirió de un complejo plan operativo, como fue la cumbre de la ONU, a finales de junio de 2025. Y también precisó de un importante despliegue policial para la final de la Europa League, que se jugó en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán en 2022, así como las distintas finales de la Copa del Rey disputadas en el Estadio de la Cartuja.
Garrido ingresó en la Policía Nacional en 1982. Ha desempeñado su carrera profesional fundamentalmente en las especialidades de Policía Judicial y Seguridad Ciudadana. Proviene de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios, con los que estuvo trabajando en Madrid en la época de los campamentos de indignados en la Puerta del Sol y otras zonas.
A Garrido le tocó un tiempo de relativa bonanza policial, con un número cada vez mayor de agentes que ha permitido dotar de una rápida respuesta a la mayoría de las incidencias. De hecho, quizás sea ésta la época en la que más patrulleros de la Policía Nacional hay en la calle en la historia reciente de la ciudad.
Se rodeó de colaboradores con los que ya había trabajado antes, como el jefe provincial, Ernesto López Ganfornina, con el que coincidió en Ceuta, y a quien dio via libre para hacer una serie de ajustes internos para mejorar la capacidad de respuesta de la Policía Nacional. Esto se ha ido traduciendo año tras año en las estadísticas de criminalidad. Los delitos convencionales han ido bajando paulatinamente, a diferencia de la cibercriminalidad.
En 2022, apenas un año después de su toma de posesión, tuvo que lidiar con la noche de Halloween más problemática de los últimos años, con pandillas de menores sembrando el pánico en Los Remedios y con dos apuñalamientos en sendas discotecas, que pusieron a prueba a la Policía. Ese mismo año hubo investigaciones brillantes, como la del asesinato del Suizo en un triángulo amoroso de Dos Hermanas, la de la muerte de David Gómez en una venganza relacionada con el narcotráfico en Coria del Río o la de un crimen machista en la Macarena, en el que el asesino ocultó el cadáver de la víctima en el río.
El año siguiente se enfrentó al caso más mediático de los últimos años, como fue la extraña desaparición y muerte de Álvaro Prieto en las inmediaciones de la estación de Santa Justa. De ese mismo 2023 data uno de los pocos crímenes que siguen sin resolver en Sevilla a día de hoy: el de un hombre que apareció con signos de estrangulamiento en su casa de la calle José Gestoso, en el centro de la capital andaluza.
En agosto de 2024 se halló en Gandía el cuerpo de una sevillana, Ester Estepa, y un gran trabajo del Grupo de Homicidios de Sevilla permitió imputar su muerte al asesino en serie conocido como Dinamita Montilla. Ese mismo año, la Policía reaccionó a un tiroteo con armas de guerra en las Tres Mil Viviendas, manteniendo un importante despliegue en el barrio durante meses.
En 2025, la Policía investigó el suicidio de Sandra Peña tras denunciar acoso escolar. Y en noviembre, un agente resultó herido en un tiroteo en Isla Mayor mientras participaba en una operación contra el narcotráfico. El tráfico de drogas por el Guadalquivir es, sin duda, el mayor reto al que se enfrentará el sucesor de Garrido, del que todavía no ha trascendido el nombre.
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