Sevilla

El jurado declara culpable al asesino de una sevillana en Canarias

  • Un tribunal popular halla culpable de asesinato al hombre que mató a Mónica Garrido, natural de La Rinconada, en la Nochebuena de 2016

  • El jurado también considera que fueron pareja y que hubo ensañamiento, ya que le asestó 24 puñaladas más después de la muerte

Los familiares de Mónica Garrido que han acudido al juicio. Los familiares de Mónica Garrido que han acudido al juicio.

Los familiares de Mónica Garrido que han acudido al juicio. / Andrés Cruz

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El jurado ha declarado culpable de asesinato a Víctor de Alejandro, el hombre que mató a la sevillana Mónica Isolina Garrido Temes, de 42 años, en su casa de Gran Canaria. El crimen ocurrió durante la Nochebuena del año 2016 en un barrio de la ciudad de Telde, donde el asesino y la víctima habían compartido casa y mantenido una relación sentimental. El juicio se ha celebrado durante las últimas dos semanas en la Audiencia Provincial de Las Palmas.

Según publicó el diario La Provincia, el jurado considera probado que hubo una relación amoroso y encuentra al acusado culpable de un delito de asesinato. El tribunal popular también cree probado el ensañamiento, ya que el asesino asestó 24 puñaladas a la víctima después de las dos primeras que le causaron la muerte. 

Ante este veredicto, la Fiscalía ha elevado su petición de 12 a 17 años de cárcel. La defensa del acusado, que antes solicitaba una pena de dos a cinco años pide ahora 15 años y que se le aplique la atenuante de confesión. La acusación particular del hijo de la víctima solicita 25 años de cárcel, mientras que la que ejercen las hermanas y los padres de Mónica Garrido pide una pena de 31 años de prisión. 

Mónica Isolina Garrido Temes. Mónica Isolina Garrido Temes.

Mónica Isolina Garrido Temes. / M. G.

Los hechos ocurrieron sobre las diez de la noche del 24 de diciembre de 2016, cuando Víctor de Alejandro, de 40 años, acudió al domicilio de Mónica Garrido tras mantener una conversación telefónica con ella. La víctima llamó al acusado para solicitarle el pago del alquiler. 

El asesino tiene antecedentes penales por amenazar a su ex pareja, sobre la que tiene una orden de alejamiento, además de la prohibición de portar armas y la retirada del carné de conducir. Aunque el acusado negó tener relación sentimental con la víctima, el jurado consideró probado por unanimidad que eran pareja, aunque el día de los hechos ya hubiera cesado esa relación. 

Ambos vivieron un mes juntos en la casa de Mónica Garrido. Por este motivo ella le pedía el pago del alquiler. El tribunal considera que el impago fue el detonante de la agresión, pero también cree que Víctor de Alejandro estaba obsesionado con la víctima y era muy celoso. De hecho, la mujer lo iba a denunciar el día siguiente. 

El jurado también considera probado el ensañamiento del asesino, que asestó primero dos puñaladas que le seccionaron la tráquea a la víctima. Estas dos heridas le causaron un shock hipovolémico y hemorrágico que le provocaron la muerte por asfixia. Después, le asestó otras 24 puñaladas más, que le causaron heridas por todo el cuerpo. Una de ellas le perforó una costilla y otras le dañaron el pericardio, el hígado y el estómago.

Víctor de Alejandro, que tenía 38 años en el momento de los hechos, limpió la escena del crimen y se llevó consigo el cuchillo de 26,4 centímetros de largo que empleó en su ataque. Diez días después de los hechos, el 3 de enero de 2017, el asesino acudió a una comisaría de la Policía Nacional y confesó a un amigo suyo policía lo que había hecho, así como que tiró el cuchillo a un barranco cercano al domicilio de Mónica Garrido tras limpiar la casa de ésta. 

No ha quedado probado que se llevara el móvil de la víctima, aunque pudo llevárselo para eliminar pruebas. La última señal del teléfono marca la casa de Mónica a las 21:54. El jurado también considera que los intentos de suicidio de los días anteriores al crimen (22 y 23 de diciembre) fueron gestos con los que el asesino intentó llamar la atención de la víctima, pero no queda probado que fuese a quitarse la vida, ni tampoco que estuviese en un tratamiento médico por depresión. 

Según la información del rotativo canario, el jurado no cree que Víctor de Alejandro no pudiese controlar sus impulsos tras su estado anímico, producto de la discusión que tuvo con la víctima. Asimismo, los miembros del tribunal rechazaron rotundamente que se le pueda suspender la pena o que pueda recibir un indulto.

Mónica Garrido, natural de La Rinconada, llevaba aproximadamente tres años y medio en Canarias. Se fue en mayo de 2013 con un contrato de trabajo para el servicio de Parques y Jardines de un ayuntamiento de la isla. Al terminar este contrato, siguió trabajando por su cuenta. La mujer tenía un hijo de 20 años.

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