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Sin lástima, pero con compasión

una vida contra el cáncer

La doctora Ana María Álvarez Silván cuenta en un libro una vida de lucha contra el cáncer infantil

Gracias a ella se organizaron en Sevilla quince congresos de Oncología Pediátrica

De izquierda a derecha, Julio Cuesta, Ana María Álvarez Silván, Manuel Contreras, del Colegio de Médicos, Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla, Jaime Rodríguez Sacristán, María Luisa Guardiola y el editor Ismael Rojas. / Víctor Rodríguez
Francisco Correal

14 de diciembre 2016 - 23:39

Giganta. Así llama Cervantes a la Giralda en el Quijote. Estas dos mujeres unidas por un mismo destino, Ana María Álvarez Silván y María Luisa Guardiola, son dos gigantas en la lucha contra el cáncer. La hija de María Luisa, presidenta de Andex (Asociación de Padres de Niños con Cáncer) fue la primera paciente que tuvo la doctora Álvarez Silván. Después vinieron muchos más. Legión. Casi medio siglo de vivencias que ha contado en un libro, Dame la mano (Anantes) que ayer se presentó en el Colegio de Médicos de Sevilla.

"Una autobiografía en la que habla muy poco de ella". Así define el libro Julio Cuesta, presidente de la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer. Un libro que es muchos libros, incluido un tratado del Dolor, ese gran desconocido, apuntó Julio Cuesta, en las Facultades de Medicina. Álvarez Silván tiene una calle en su pueblo, Villameca (León), cerca de Astorga, otra en Sanlúcar la Mayor y una plaza en Sevilla. Y dos grupos de facebook con jóvenes curados de cáncer y otro de whatsapp. "Es una batalla que se está ganando", dice Julio Cuesta, "en los años sesenta se curaban un veinte por ciento, ahora el índice de curación está en un ochenta por ciento".

Hay que empezar por desmitificar la palabra cáncer, dice la doctora Álvarez Silván, que dedica su libro a Juan Pablo II y, por este orden, a las madres, padres y abuelos de estos niños, "los verdaderos héroes y heroínas". Las madres que "se consumen sin esperar nada a cambio, que esconden las lágrimas en una sonrisa para que el niño no vea el dolor"; los padres que "viven con fortaleza y reciedumbre el calvario del hijo enfermo". Y la sociedad, que los debe mirar "sin lástima, pero con compasión, padecer con...".

Ana María Álvarez Silván y María Luisa Guardiola fueron dos de las primeras personas a las que conoció Juan José Asenjo después de tomar posesión el 7 de enero de 2009 como arzobispo de la diócesis. Ayer decidió rodearse de médicos desoyendo el consejo del suyo propio, aquejado de un constipado que atribuye a "la humedad de Sevilla". Pero no quería faltar a la cita con una mujer que considera la oración como una parte fundamental de la terapia y que es un contrapunto de la corriente del "cristianismo vergonzante". Juan José Asenjo ha visitado la unidad de Oncología Infantil del hospital Virgen del Rocío, donde estuvo ingresada "una sobrinita sevillana de seis años, Loreto". Una de las que superó el trance.

La ciclópea tarea de Ana María Álvarez Silván se inició en 1972, el mismo año que abrió sus puertas el Colegio de Medicos de la Borbolla. Considera asignaturas pendientes el servicio de Cuidados Paliativos Pediátricos y una Unidad de Adolescentes.

"Cuidado con los cuidadores" es una de sus consignas fundamentales. Y la prioridad con los hermanos del niño con cáncer. "Son los grandes olvidados". La familia es "refugio y roca" para unos niños valientes de los que ha aprendido cada día. "Le dan ánimo a otros niños, se adaptan al hospital". Advierte de lo que "nunca, nunca se debe hacer: dejar de acompañarlos por miedo a no saber qué decir o a nuestro propio sufrimiento".

El que suma, siempre multiplica. "Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, recibimos mucho más de lo que damos". Fue una de las fórmulas enunciadas por Julio Cuesta. Otra, pensando en la doctora leonesa: "Como está demostrando la física cuántica, la energía se abastece y se nutre a sí misma".

El libro fue posible por la mediación de Mamen de Zulueta. El prólogo es del psiquiatra Jaime Rodríguez Sacristán y a Julio Cuesta le sorprende lo bien escrito que está. No es ajeno a ello el magisterio de Soledad Galán, presente en el público, en el taller de Escritura Creativa al que asistió la doctora. El hospital Virgen del Rocío ha acogido gracias a ella quince congresos internacionales de Oncología Pediátrica.

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