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Estas son las horas a las que se espera más lluvia este martes en Sevilla

El mar no da tregua en Matalascañas

El fuerte oleaje de los últimos días destroza otro chiringuito, el de Paco Triana, referente hostelero de la playa onubense

Propietarios y empresarios se manifiestan contra el “abandono” de años

Matalascañas se queda sin playa: "¡Esto podría haberse evitado!"

El Chiringuito Paco Triana, el último negocio hostelero destrozado por la situación que sufre Matalascañas. / José Pérez

El mar no da tregua en Matalascañas. Una de las playas más demandadas por los sevillanos cuando llega el verano ha sido testigo las últimas horas de otro capítulo en su historial de decandencia. En este caso, con nombres y apellidos. Se trata del chiringuito Paco Triana, que ha quedado destrozado por el fuerte oleaje y tras los efectos causados por la borrasca Francis la semana pasada. Mientras, la indignación de los propietarios de viviendas y empresarios de la zona sigue en aumento, hasta el punto de que ya han salido a la calle para protestar contra el “abandono” que sufren por parte de las administraciones desde hace años.

Una semana después la imagen del paseo marítimo de Matalascañas sigue siendo dantesca. La falta de arena hace imposible hacer frente a la mar bravía. Situación que no parece tener remedio a corto plazo. Tras el derrumbe ocurrido en el tramo del paseo comprendido entre Caño Guerrero y El Pueblo Andaluz, el fin de semana se ha sumado el destrozo total del chiringuito de Paco Triana, referente hostelero de esta playa. A los daños ocasionados por la borrasca Francis se ha sumado el fuerte oleaje, lo que ha provocado que buena parte de su estructura se venga abajo.

Una grave situación que ha entrado de lleno en la confrontación entre las principales administraciones implicadas: el Gobierno y el Ayuntamiento de Almonte. El alcalde Francisco Bella asegura que el Consistorio no se va a quedar de brazos cruzados, motivo por el cual ha anunciado una reunión con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En esa cita pedirá “ayuda institucional”, colaboración que, en su opinión, debe quedar clara en tres términos: saber si el Estado va a intervenir, de qué manera y con qué alcance. Todo ello teniendo en cuenta que para Bella lo ocurrido en Matalascañas es “una catástrofe natural”, ya que desde hace siete años esta playa no recibe arena. El regidor almonteño ha cifrado los daños ocurrido por el último temporal en nueve millones de euros.

Manifestación, el pasado domingo, de propietarios de viviendas y empresarios de Matalascañas. / Josué Correa

El derrumbe de parte del paseo marítimo ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los propietarios de viviendas y los empresarios de esta playa, que el pasado domingo protagonizaron una concentración en la que mostraron su pesar por el “abandono” de Matalascañas. La incertidumbre pesa en todos ellos, al considerar que a día de hoy no hay una hoja de ruta trazada ni propuestas reales que garanticen que muchos de sus inmuebles –sobre todo los situados en primera línea de playa– puedan resistir nuevos temporales. Un litoral que se ha quedado sin arena y donde existe la amenaza real de que se socaven más tramos del paseo marítimo y de residenciales como El Pueblo Andaluz y El Alcotán. Las medidas prometidas en 2018, cuando ya la lluvia provocó cuantiosos destrozos, llegan tarde y mal. El desgaste va por delante de las decisiones políticas.

Esta falta de soluciones afecta especialmente a la hostelería. Los empresarios allí reunidos manifiestan que la pérdida de playa provoca que los últimos veranos muchos vecinos y visitantes puntuales dejen de acudir a los restaurantes y chiringuitos de las zonas más afectadas. Una bajada de demanda que se traduce en una caída del 60% en las ventas. Mientras, los impuestos para residentes y empresarios siguen siendo los mismos. Estos días se procede a mejorar la zona azul.

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