Médicos de familia de Sevilla alertan del colapso burocrático de la teleconsulta
Un estudio del Sindicato Médico de Sevilla, con casi 200 facultativos de Atención Primaria, revela que el 95% no fue consultado sobre el modelo y que ocho de cada diez usan medios propios para atender a sus pacientes
La teleconsulta nació con la promesa de agilizar trámites, acortar listas de espera y modernizar la Atención Primaria. Sin embargo, en la provincia de Sevilla, el sistema se ha convertido, según denuncian los propios profesionales, en un "laberinto burocrático" que ralentiza la atención y desgasta tanto a médicos como a pacientes.
Así lo concluye un estudio de campo coordinado por el Sindicato Médico de Sevilla, en el que han participado casi 200 médicos de Familia, Pediatría y Odontología de centros de salud de toda la provincia. La investigación, que combina técnicas cuantitativas y cualitativas, apunta a un malestar generalizado y a una implantación del modelo sin diálogo previo con quienes lo aplican en consulta.
"La idea del estudio surge después de recibir durante estos últimos meses, en repetidas ocasiones y durante nuestras visitas a los centros de salud, el malestar de los profesionales en relación al funcionamiento de la teleconsulta", explica Andrés Fernández, delegado sindical y coordinador del trabajo. "Quisimos ordenar las ideas, estudiar qué estaba sucediendo e intentar tener una muestra representativa para, con estos datos, seguir haciendo nuestra labor sindical", ahonda.
Sin consulta previa y sin auditoría posterior
Uno de los datos más contundentes es que entre el 93% y el 95% de los encuestados asegura no haber sido consultado sobre el funcionamiento de la teleconsulta, ni antes de su puesta en marcha ni después, a modo de evaluación o auditoría.
"Los facultativos de Atención Primaria no están siendo consultados para intentar modelar o mejorar este sistema", subraya Fernández. Sólo un 5,6% afirma haber sido tenido en cuenta en el diseño del modelo.
Para el sindicato, esta falta de participación evidencia una "desconexión entre los gestores y la realidad de las consultas". "Se está ignorando que la complejidad del encuentro médico-paciente no desaparece por estar detrás de una pantalla", advierte el delegado. "Parece que digitalizarlo disminuye la complejidad, pero al contrario, la aumenta, porque incrementa el margen de incertidumbre", apostilla.
Médicos con sus propios móviles
Por otro lado, la encuesta también revela que un 80% de los profesionales participantes del estudio denuncia que debe emplear medios propios para realizar las teleconsultas. Esto incluye el uso de teléfonos móviles personales, cámaras fotográficas o incluso dermatoscopios particulares para captar imágenes de lesiones que luego se remiten al hospital.
"¿Qué significa esto? Que tienen que utilizar sus teléfonos móviles para hacer fotografías de lesiones o su propio aparataje para intentar captar imágenes con la mayor calidad posible. Nada de esto lo está proporcionando el Servicio Andaluz de Salud a día de hoy", afirma Fernández.
A ello se suma que el 32% de los encuestados señala que "muchas consultas son devueltas por errores técnicos, como imágenes de baja calidad que no permiten una correcta valoración clínica", lo que obliga a reiniciar el proceso y retrasa aún más la atención.
El sindicato advierte de que esta situación podría "vulnerar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Estatuto Marco", que obligan a la administración a dotar a los profesionales de los medios necesarios para desempeñar su labor.
Buzones saturados y sin tiempo en agenda
Otro de los puntos críticos es la gestión de los llamados "buzones virtuales", donde se reciben respuestas hospitalarias, informes y pruebas derivadas de las teleconsultas. El 91% de los médicos afirma no disponer de tiempo formal y protegido en su agenda para atender estas tareas.
"En torno al 95% de las respuestas apuntan en la misma dirección. Es decir, no tienen tiempo ni para acometer las teleconsultas ni para asumir todo el trabajo que de ellas se deriva", recalca el coordinador del estudio. "De alguna manera se está ignorando que la complejidad no desaparece por estar trabajando detrás de una pantalla", añade.
La consecuencia es "un colapso administrativo" que se agrava tras periodos de vacaciones o ausencias, cuando los profesionales pueden encontrarse con más de un centenar de comunicaciones pendientes. Si una teleconsulta no se responde dentro del plazo establecido, el proceso caduca y debe iniciarse de nuevo, generando frustración en los pacientes.
“Romper el relato oficial”
Para el Sindicato Médico de Sevilla, los datos recogidos permiten "romper el relato oficial" sobre la eficacia del sistema. "Queremos demostrar que la teleconsulta, tal y como está diseñada hoy en la provincia de Sevilla, no ahorra burocracia, sino que la multiplica", sostiene Fernández.
El sindicato insiste en que no se opone a la tecnología, pero sí a su implantación sin recursos ni planificación. "No estamos en contra de la tecnología. Estamos en contra de la precariedad que disfrazan de innovación", afirma el delegado.
Asimismo, subraya que la teleconsulta debe ser "un apoyo a la presencialidad, nunca un sustituto impuesto" y alerta de que el actual modelo puede estar vulnerando la Ley de Autonomía del Paciente, al no garantizar que el usuario sea informado y pueda decidir si prefiere atención telemática o presencial.
El estudio se circunscribe a la provincia de Sevilla, pero el sindicato no descarta que la situación sea extrapolable a otros territorios. "Este estudio es también una llamada de auxilio", concluye Fernández. "No cesamos en nuestro empeño de seguir reclamando a gerencias y distritos que nuestros profesionales dispongan del tiempo y los medios necesarios. Esperamos que estos datos sirvan para dar luz a lo que realmente pasa tras las puertas de las consultas".
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