Carlos Navarro Antolín
Ese ratito diario del cura del Porvenir
La Policía Nacional ha detenido a cinco jóvenes, cuatro de ellos menores de edad, por cometer presuntamente varios robos en las casas de sus compañeros de clase después de sustraerles las llaves en el colegio. Dos de los menores imputados cursan estudios en el colegio Claret, el mismo centro educativo al que pertenecen las víctimas. Otros dos menores ajenos al centro también han sido detenidos, así como una joven de 20 años que era la encargada de revender luego las joyas y los efectos robados. El valor de lo sustraído supera los 12.000 euros.
La investigación se inició antes de Navidad, cuando coincidieron dos robos en un mismo domicilio y una tentativa en otro en escasos días. Los tres delitos se cometieron de la misma forma. Los ladrones accedieron a la casa sin forzar puertas, ventanas ni cerraduras. Mientras que en el primer piso robaron dos veces, llevándose joyas y objetos electrónicos, en el segundo llegaron a entrar en la vivienda pero no se apropiaron de nada porque saltó una alarma y se dieron a la fuga sin dejar huellas, según informó ayer la Jefatura Superior en un comunicado.
La investigación de los hechos recayó sobre el Grupo de Robos de la Policía Nacional. Un dato clave resultó ser el testimonio del hijo de una de las víctimas, que manifestó que no sabía si había extraviado las llaves o si se las habían robado en el colegio en el que estudia. Resultaba evidente que las llaves se habían empleado para entrar en el piso y robar con total libertad aprovechando la ausencia de sus moradores. Al conocer que los hijos de la víctima del otro robo frustrado también estudiaban en el mismo centro educativo, los investigadores estrecharon el cerco y centraron sus pesquisas entre los compañeros de clase de los hijos de las víctimas.
Tras dos meses de investigación, la Policía logró identificar a los dos alumnos del colegio que presuntamente sustrajeron las llaves a sus compañeros para entrar posteriormente en sus domicilios. Ambos no sólo se habían dedicado a robarles las llaves, sino que también se habían ganado la confianza de sus víctimas, a las que habían sacado información sobre sus hábitos para poder entrar en las casas con la seguridad de que no iban a ser sorprendidos.
El grupo de menores que cometía presuntamente los robos también estaba formado por otros dos adolescentes amigos de los alumnos del Claret pero ajenos a este centro educativo. Los cuatro fueron detenidos por la Policía y acusados de la presunta autoría de tres robos con fuerza. Pese a no haber forzado nada para entrar en las viviendas, el hecho de haber sustraído las llaves ya puede considerarse suficiente para imputarles este delito, castigado con una pena mucho más elevada que el simple hurto de las llaves. Ninguno de estos cuatro adolescentes, que tienen edades comprendidas entre los 14 y los 17 años, tenía antecedentes policiales.
La quinta persona detenida es una joven de 20 años que ejercía como receptadora, es decir, era la encargada de revender los objetos robados y darles salida en el mercado negro. Esta mujer vendió las joyas robadas en la vivienda asaltada en dos ocasiones en un establecimiento de compro oro. Por estas ventas recibió 12.000 euros. Este tipo de tiendas obligan a presentar un DNI a las personas que acuden a ella con intención de vender joyas, precisamente para llevar un control de las ventas por si las alhajas fueran robadas. Como los menores no pueden vender estas piezas, los presuntos ladrones recurrieron a esta joven.
Además de las joyas, los adolescentes sustrajeron una videoconsola y otros objetos electrónicos de la vivienda en la que irrumpieron dos veces. Estos efectos los vendieron en las puertas de una tienda de compraventa de objetos de segunda mano a los compradores que habitualmente se apostan a las puertas de estos negocios. Ni las joyas ni los objetos electrónicos han podido ser recuperados por la Policía Nacional.
También te puede interesar
Lo último
56 Comentarios