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Pastora Galván: "Ser madre soltera y compaginar mi carrera de bailaora es complicado"

La bailaora sevillana repasa su trayectoria, marcada por la disciplina, la herencia familiar y la pasión por el arte, y reflexiona sobre el papel de la mujer en el flamenco y los retos de compaginar la maternidad con una carrera internacional

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Pastora Galván, una vida dedicada al flamenco / Carolina Rojas

Criada en una familia flamenca y rodeada de arte desde antes de nacer, Pastora Galván es hoy una de las bailaoras más reconocidas del panorama flamenco. Hija de José Galván y hermana de Israel Galván, ha llevado su baile por teatros y festivales de todo el mundo. En esta conversación habla de sus inicios, de la exigencia de crecer en una familia de artistas, del esfuerzo que hay detrás de cada espectáculo y de cómo las mujeres han ido ganando su lugar en el flamenco.

Pregunta.En tu caso el flamenco forma parte de tu historia desde el principio. ¿Cómo empieza Pastora Galván a bailar?

Respuesta.Empieza prácticamente desde el vientre de mi madre. Ella era bailaora y estuvo bailando conmigo hasta los ocho meses de embarazo. Desde pequeña recuerdo quedarme dormida escuchando el cante, la guitarra y el zapateado. En mi casa todo giraba alrededor del flamenco; era lo que se respiraba cada día. Crecer en ese ambiente hace que el arte se te meta dentro de una manera muy natural

P.¿Cómo ha influido crecer en una familia tan vinculada al flamenco en tu carrera?

R.Por un lado es una suerte enorme, porque tienes el arte muy cerca desde pequeña. Pero también supone mucha exigencia. En una familia flamenca te piden más, quieren que seas mejor y que te tomes el baile muy en serio. Mi padre era muy riguroso con eso. Yo no tenía una infancia normal de juegos; prácticamente todo el tiempo estaba dedicado al baile y al aprendizaje.

P.De hecho empezaste muy joven a viajar y a trabajar fuera de España.

R.Sí, con apenas 14 o 15 años ya estaba viajando y actuando. Recorrí Estados Unidos muy joven y empecé a bailar en teatros. Después llegaron otros países, como Japón. Todo fue muy rápido y siempre con una disciplina muy fuerte detrás, porque el flamenco exige mucho trabajo y mucha preparación.

P.¿Cuántas horas dedicas al baile actualmente?

R.Depende del momento. Si estoy preparando un espectáculo puedo llegar a ensayar ocho horas al día. Cuando no tengo estreno intento mantener una rutina de entrenamiento de cuatro o cinco horas. Antes podía dedicarle más tiempo, pero ahora soy madre y también tengo que organizar mi vida en torno a mi hija.

P.Has hablado en varias ocasiones de lo difícil que es compaginar tu carrera con la maternidad.

R.Sí, porque ser madre soltera y compaginar mi carrera de bailaora es complicado. Muchas veces tienes que viajar durante días o semanas, irte a otro país y dejar a tu hija con alguien que la cuide. Eso siempre genera preocupación. Pero también es verdad que cuando te subes al escenario y recibes el cariño del público, todo ese esfuerzo tiene su recompensa.

P.¿Cómo ha cambiado el papel de la mujer dentro del flamenco?

R.Ha cambiado mucho. Cuando yo empecé todavía se notaba que a los hombres se les daba más protagonismo en algunos espectáculos. Costó que se entendiera que una mujer podía hacer lo mismo. Hoy día eso está cambiando y cada vez hay más mujeres con un papel muy importante dentro del flamenco.

P.A lo largo de tu carrera, ¿qué mujeres han sido una inspiración para ti?

R.Hay varias. Carmen Amaya es imprescindible para entender el flamenco, fue una revolucionaria. También Lola Flores, que tenía una magia única y una personalidad arrolladora. Y Manuela Carrasco, que para mí sigue siendo una diosa del baile. Verla en el escenario siempre es una inspiración.

P.Sevilla es tu ciudad y también un lugar clave en tu trayectoria. ¿Qué significa para ti?

R.Muchísimo. Siempre que he presentado un espectáculo aquí he sentido el cariño del público. He tenido la suerte de actuar con los teatros llenos y eso para un artista es muy importante. Que tu propia tierra valore tu trabajo te da una satisfacción enorme.

P.¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieren dedicarse al flamenco?

R.Les diría que es una carrera muy bonita, pero también muy dura y muy exigente. Hay que trabajar muchísimo y tener mucha disciplina. Pero si no tiras la toalla, los frutos llegan. El aplauso del público es algo que llena el corazón de una manera muy especial.

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