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Este es el tesoro oculto a las puertas de la iglesia de Santa María la Blanca
Descubren en el sótano del restaurante Casa Mikva un antiguo hamman árabe, reconvertido en mikvah judío
Hammam: pasado y presente de los auténticos baños árabes
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Pocas veces un restaurante elige mejor su nombre propio. Frente a la moda de llamar a los establecimientos con adjetivos femeninos faltos de originalidad -tales como La Canalla, La Descarada, La Caradura-, otros negocios deciden poner en valor los tesoros que ocultan, no seguir la tendencia de apostar por el turismo y mostrar el patrimonio de la ciudad en la que residen. Es el caso de Casa Mikva, justo enfrente de la iglesia de Santa María la Blanca. El título de este local hace una clara referencia al tesoro que estaba camuflado entre estanterías llenas de conservas y armarios repletos de productos. La entrada de un nuevo grupo de propietarios en el antiguo restaurante El Cordobés ha traído consigo una reforma del inmueble que ha destapado la existencia de un hammam, reconvertido en mikvah, en el corazón de sus instalaciones. Un hallazgo arqueológico que representa un testimonio único de la convivencia entre las culturas islámica, judía y cristiana en la península ibérica.
Justo al lado de la barra se encuentra una discreta puerta que conduce al descubrimiento. Hace cuatro meses, con el cambio de dueños, se realizaron varias obras para adecuar el restaurante que fueron "aprovechadas para llevar a cabo una discreta exploración de las dos bóvedas existentes" sacando a la luz "la existencia de varias luceras en los techos, características de los baños árabes". Este hallazgo confirma que "estas estructuras se corresponden con el hammam inicial y posterior mikvah". Así lo indica a este periódico Fernando Amores, arqueólogo que ha formado parte del proyecto y profesor (ya jubilado) del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla.
Características
En las profundidades de Casa Mikva, detalla el experto, se conservan "dos bóvedas de los baños en sentido este-oeste, paralelas entre sí, a las que se accede desde el interior del restaurante y por otra bóveda transversal que conecta desde la fachada norte del edificio". Ambos accesos "fueron construidos en la edad moderna, perforando la primera bóveda de los baños originales".
En el estado actual de conocimiento "nos encontramos con una primera sala abovedada con tres líneas de luceras octogonales, con 9 metros de longitud por 2,60 metros de anchura y 2,60 metros de altura". Al fondo se distingue "un potente arco de medio punto, posterior a la estructura del hammam, que podría corresponder con elementos del mikvah", aunque todavía "no hay certeza al respecto".
Al sur se abre otra sala abovedada "con 3,36 metros de longitud y 3,7 metros de anchura, donde se han detectado algunas luceras". Al fondo, indica el arqueólogo, se distingue "un muro de mampostería que cierra el espacio original, debiendo continuar hacia el sur algunos metros más".
De hecho, a su juicio, la altura interior de las salas indica "que el suelo original debe encontrarse a casi un metro de profundidad". Junto a la primera sala, "se conserva un ancho pozo de agua cuya relación con los baños está aún por determinar". Además, "se conoce la existencia de otra sala abovedada en el restaurante vecino, Moya Brunch, completando el esquema más común de un hammam de barrio".
"Son muy escasos en la península ibérica"
Esta composición está conformada por "tres salas húmedas rectangulares en paralelo": la fría (al-barid), la central templada (al-wastani) y la caliente (al-sajun). Por tanto, este nuevo baño árabe se suma a otros conservados en Sevilla, como el de la Reina Mora, el del bar Giralda o el ubicado en el Mesón del Moro.
Lo singular de este descubrimiento es que "los baños rituales judíos son muy escasos en la península ibérica y no se conoce hasta ahora ninguno que coincida con un hammam anterior". No obstante, Amores muestra cautela al desconocer "la ubicación exacta del mikvah" y del "resto de los detalles de la adaptación del baño ritual árabe al judío". Las investigaciones "que están programadas nos irán desvelando la distribución completa de ambos", vaticina, "pero podemos afirmar que se trata de un ejemplo único en al-Andalus y Sefarad".
Es indudable que este hallazgo supone un "incremento de la riqueza" de la capital hispalense. También "en un sentido de fe y de esperanza de que una ciudad histórica, como Toledo, Córdoba y Sevilla, conserva muchos tesoros ocultos. De pronto aparece ante nuestros ojos algo que tiene una dimensión diferente", valora Amores.
Una ubicación "coherente"
Lo que está claro, según el docente es que la ubicación del hallazgo resulta "coherente", ya que los "documentos medievales registran que los reyes de Castilla y León Fernando III y su hijo Alfonso X donaron a la comunidad judía, tras la conquista de la medina almohade en 1248, tres mezquitas para que dispusieran de sinagogas en su barrio diferenciado". Además, apunta que "una de estas mezquitas se ha identificado por tradición con la actual iglesia de Santa María la Blanca, que ha sido excavada y estudiada recuperando la planta y alzados de las tres etapas".
Un proyecto cargado de romanticismo
Lejos de dejar este tesoro en el ostracismo, los responsables del nuevo restaurante han desarrollado un proyecto cargado "de romanticismo" con el objetivo de "preservar la historia de la ciudad". Así lo indica Hani Ouatfeh Ramírez, socio del establecimiento junto con Emilio Romero Lancha, Alfonso Beningno Marín y Cristina García Rivas. La idea, valora Ouatfeh Ramírez es emprender "un proyecto" que aúne "las tres culturas sobre la mesa" y recupere -en un barrio tomado por turistas- "los restaurantes típicos donde puede comer el sevillano, a la misma vez que rehabilitamos un edificio que merece todo el cuidado y el cariño de los locales".
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