Zona Franca Un modelo para extender a la Cartuja, al aeropuerto y zonas de vocación industrial

  • La intención es que las empresas que investigan y desarrollan en Cartuja produzcan en la Zona Franca de Sevilla

El delegado especial de la Zona Franca, Alfredo Sánchez Monteseirín. El delegado especial de la Zona Franca, Alfredo Sánchez Monteseirín.

El delegado especial de la Zona Franca, Alfredo Sánchez Monteseirín. / Antonio Pizarro

La Zona Franca de Sevilla expande su horizonte más allá de los terrenos portuarios. El actual equipo analiza ya las posibilidades de extender su modelo a otros espacios de vocación industrial situados en parques industriales del área metropolitana, el entorno del aeropuerto y Cartuja. Ahí radica el potencial de la Zona Franca para convertirse en un gran motor económico que traspase las fronteras de la capital y adquiera carácter provincial y regional.

La ampliación de la Zona Franca y la mejora de las conexiones y las comunicaciones que ya se contemplan invitan a este territorio a diversificar las ramas de actividad y, de hecho, sus gestores están analizando ya la viabilidad de desarrollar zonas francas tecnológicas tanto aeroespacial (con dos focos industriales próximos al puerto y al aeropuerto) como científico-tecnológica. Eso haría a la Zona Franca mucho más competitiva y la enfoca a opciones que cada vez cobran más fuerza entre las free trade internacionales.

El proyecto es embrionario pero el delegado especial, Alfredo Sánchez Monteseirín, trabaja en ello. Un primer paso en este intento de atraer a la industria tecnológica y al I+D+I es la creación, en los terrenos de Astilleros, la ampliación ya prevista, de un centro de investigación en colaboración con la Universidad de Sevilla, en alianza con otras dos portuguesas. Tal y como se anunció esta semana, se trata de un centro de formación e innovación que atenderá la demanda de las empresas ya instaladas en esa zona. El futuro centro ha recibido 16 millones de euros de fondos Feder por parte de Europa, una convocatoria Interreg para España y Portugal, y cuenta también con otra aportación de cinco millones por parte de la Universidad de Sevilla y la Junta.

El Centro de Innovación Universitario de Andalucía, Alentejo y Algarve (CIU3A) estará especializado en industria 4.0, logística, materiales y sostenibilidad. Su intención es aportar a los trabajadores de las empresas del puerto una cualificación que los haga más competitivos en el mercado.

A diferencia del Parque Tecnológico de Málaga, en el de Sevilla sólo se investiga y desarrolla, no produce, por lo que la alianza con la Zona Franca sería de interés para que la producción se quedase en Sevilla. Desde la Zona Franca también se están estrechando los lazos de cooperación con el sector aeroespacial, una industria pujante en Sevilla.

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