Análisis

Juan Espadas

Alcalde de Sevilla

Sevilla, una ciudad para invertir

El regidor socialista repasa todos los proyectos puestos en marcha en la ciudad y que marcan la hoja de ruta para el Plan Estratégico 2030

La Torre Sevilla vista desde el parque Magallanes. La Torre Sevilla vista desde el parque Magallanes.

La Torre Sevilla vista desde el parque Magallanes. / Juan Carlos Muñoz

Una ciudad avanza cuando los planes de inversión de las empresas y los de la administración pública se coordinan bien en un gran esfuerzo colectivo. ¿Ése es el caso de Sevilla? Para responder a esta pregunta echemos un rápido vistazo a la situación actual.

En Palmas Altas, junto a los barrios de Los Bermejales, Heliópolis y Bellavista está a punto de concluir la mayor inversión privada que está ahora mismo en marcha en Andalucía. En el otro extremo de la ciudad, en el Higuerón Sur, junto a Pino Montano, Mercadona va a abrir su primer gran centro de venta on line de la comunidad autónoma y uno de los primeros de España. En Torreblanca y Sevilla Este, a la vez que toman forma proyectos de cientos de nuevas viviendas, Endesa está ejecutando una de sus mayores inversiones actuales con más de 50 millones de euros para soterrar la línea de alta tensión y recuperar espacios públicos para los vecinos mientras prepara una inversión aún mayor para hacer de Cartuja un parque tecnológico autosuficiente energéticamente pionero en España. En San Pablo, Emasesa, 100% pública, culmina este mes el mayor depósito de retenciones de Andalucía y una de las mayores infraestructuras hidráulicas urbanas de los últimos años; y a unos metros, tras una Avenida del Greco transformada por completo, la Fundación Cruzcampo culmina su centro gastronómico y su espacio de empleo que será la antesala de la transformación del entorno.

El Puerto sigue creciendo, la Zona Franca capta nuevas empresas y las instalaciones de los antiguos Astilleros están copadas casi al completo por empresas de construcción naval o de molinos eólicos. Mientras tanto, el aeropuerto inicia este verano el mayor plan de obras de las últimas décadas para dar respuesta a su enorme crecimiento y en las proximidades Ryanair construye el primer hangar para la reparación de su flota de aeronaves, un subsector que abre un potencial nicho de mercado aún no explotado por nuestra industria aeronáutica. Santa Justa, por su parte, ha reordenado todo su entorno con suelos residenciales y terciarios a la espera de la llegada del Metrocentro. En Ramón Carande una empresa invierte 70 millones de euros en una residencia de estudiantes de primer nivel; y a las puertas de Triana, Torre Sevilla se encuentra ya a pleno rendimiento. A sólo unos metros del nuevo Caixaforum, la Comisión Europea arranca su proyecto para construir la sede de su centro de investigaciones y la universidad ha iniciado las obras para el edificio de la Escuela Politécnica, dos nuevos impulsos para el Parque Científico y Tecnológico Cartuja que se ha consolidado como la auténtica imagen de la innovación made in Sevilla. Persán amplía sus instalaciones en el entorno de Palmete y en Hytasa se avanza en la ejecución de un gran centro de economía circular e innovación social con proyectos singulares. Las Naves de Renfe arrancan sus obras en San Jerónimo como nuevo centro de emprendimiento, y en Los Remedios, mientras el acuerdo con Altadis está cada vez más cerca, Batán está a punto de culminar su tramitación ambiental para que la ciudad avance hacia el puerto con nuevos usos no industriales que cualificarán ese entorno.

De Norte a Sur, de Este a Oeste. En Sevilla estamos consiguiendo entre todos ese equilibrio entre la inversión pública y la privada que necesita la ciudad para lograr la reactivación económica y el crecimiento del empleo. Somos una ciudad atractiva para las inversiones en distintos sectores, y hemos conseguido arrancar el motor de la inversión pública municipal, que estaba apagado. Así lo señala el último informe del Círculo de Empresas Andaluzas de Consultoría, Construcción y Obra Pública (Ceacop), que sitúa al Ayuntamiento y sus empresas como uno de los que lidera la recuperación de las adjudicaciones de obra pública. Aún estamos esperando a otras administraciones.

El año 2018, gracias a esta combinación de inversión pública y privada, se cerró con un volumen récord en la última década en licencias de obras. Más de 310 millones de euros en grandes proyectos que solicitaron 2.600 licencias y declaraciones responsables. Es el doble que cualquier año del periodo 2011/15. Y en los sectores más diversos: centros comerciales, espacios logísticos, innovación, equipamientos sanitarios, astilleros y el puerto, sector turístico…. Durante ese mismo año se tramitaron 2.200 licencias para nuevas viviendas, diez veces más que entre los años 2012 y 2014, un crecimiento que ahora se verá complementado con el nuevo plan municipal de vivienda que arranca.

Estamos, además, agilizando los trámites administrativos a la hora de la concesión de las licencias para la apertura de negocios o a la ejecución de proyectos, facilitando así el emprendimiento, y hemos demostrado una gran capacidad de diálogo con el sector privado y con otras administraciones para desbloquear proyectos privados o público privados largamente enquistados.

Tenemos, como ciudad, que reivindicar este potencial. Contamos con un Ayuntamiento serio, riguroso, estable y saneado. Un sector privado pujante, con fuerza e ideas. Y una sociedad dispuesta a crecer y a mantener e incrementar progresivamente el peso que debe tener Sevilla en Andalucía y en España. Desde Sevilla lideramos una provincia que es la cuarta que más aporta al PIB nacional, sólo superada por Madrid, Barcelona y Valencia, y eso requiere que administraciones públicas y sector privado sigamos trabajando juntos con un modelo equilibrado y sostenible medioambiental y socialmente. Pero sostenible también por la búsqueda permanente de la diversificación de nuestro tejido productivo, de manera que nuestra economía se vuelva más fuerte frente a futuras crisis. Porque hemos aprendido del pasado.

Sigamos por tanto avanzando juntos buscando desde la unidad y la seguridad jurídica que esta reactivación económica venga acompañada de las infraestructuras que se requieren, de un modelo económico sostenible que apueste por la innovación y la especialización, de una reducción más acelerada aún del desempleo y, sobre todo, de un equilibrio social que permita que Sevilla ponga fin de una vez a las desigualdades que persisten desde hace ya demasiado tiempo. Para eso tenemos que fijar entre todos esa hoja de ruta compartida y ambiciosa para los próximos años que requiere la ciudad: el Plan Estratégico Sevilla 2030.

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