Sevilla - Dortmund | Champions League El incómodo papel de favorito

Julen Lopetegui se abraza a Papu para felicitarlo por su 33 cumpleaños, que fue ayer. Julen Lopetegui se abraza a Papu para felicitarlo por su 33 cumpleaños, que fue ayer.

Julen Lopetegui se abraza a Papu para felicitarlo por su 33 cumpleaños, que fue ayer. / SFC

Llega la segunda gran cita del año para el Sevilla, tras iniciar el cruce copero ante el Barcelona, con la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. Y llega con rachas contrapuestas entre los rivales, lo que se añade a la alegría, o el alivio, con que acogió el sevillismo el sorteo de la eliminatoria, en el que evitó a otros líderes de grupo con más peso específico. Bayern Múnich, Liverpool, Juventus, Manchester City y PSG eran los equipos que amenazaban al Sevilla en el sorteo celebrado el 14 de diciembre. Y la bola deparó, a priori, al rival de menos enjundia. Pasado el tiempo, la sensación se ha acrecentado y el equipo de Julen Lopetegui parte con el incómodo papel de favorito.

Monchi, siempre atento a la respuesta de los sevillistas en las redes sociales, terció ante las reacciones del sorteo. "Echémosla al suelo, es un campeón de Europa", dijo en aquel momento, que coincidió con el relevo en el banquillo del Dortmund. Pero desde entonces el Sevilla no ha dejado de crecer y el Borussia ha hecho de la irregularidad una rutina y ahora vive un pico bajo, todo lo contrario que los nervionenses, que acaban de lograr dos récords absolutos de la entidad: los nueve triunfos consecutivos entre Liga y Copa y los siete encuentros sin encajar gol, con Bono en un estado de forma espectacular tras sus dos paradas a Messi y otras dos ante el Huesca.

En la rueda de prensa que protagonizará hoy Lopetegui saldrá a colación tal contraste de sensaciones. Desde la interinidad de Edin Terzic, que supuso un inicial soplo de aire fresco al ganar en Bremen al Werder en su primer partido como técnico, el Dortmund ha jugado 10 partidos en la Bundesliga: cuatro triunfos, cuatro derrotas y dos empates. Ahora ha caído al sexto puesto y ve peligrar su concurso la temporada próxima en la Champions.

Arriba a la cita con el Sevilla habiendo sumado un solo triunfo en las seis últimas comparecencias ligueras. Y también tuvo problemas para eliminar al Paderborn, de la segunda división alemana, por 3-2 en la prórroga. Nada que ver con el partidazo del Sevilla ante el Barcelona en la ida de las semifinales. Pero hay varios precedentes de frustraciones en Champions en las que partía como claro favorito.

De hecho, el Sevilla, la única vez que ha accedido a cuartos de final del máximo torneo continental este siglo lo hizo justo cuando no tenía ese rol. Fue en la temporada 2017-18 cuando dio la sorpresa con su victoria en Old Trafford (1-2, goles de Ben Yedder) tras el 0-0 de la ida ante el Manchester United de José Mourinho. Anteriormente, cayó en esta ronda cuando se presumía que tenía más potencial que su correspondiente rival. A saber: Fenerbahçe (3-2, 3-2 y penaltis), CSKA (1-1 y 1-2) y Leicester City (2-1 y 2-0). Aquella derrota en el King Power Stadium, con expulsión de Nasri, marcó además un giro en la gran trayectoria que llevaba hasta entonces el equipo de Jorge Sampaoli.

A buen seguro, a Lopetegui se le dará a conocer esta circunstancia, porque, a pesar de que huye de estadísticas y trayectorias, sí las suele usar para avisar del peligro de un exceso de confianza. Y además el Dortmund mantiene intacto un potencial importantísimo en las figuras de su equipo: los jóvenes Giovanni Reyna y Moukoko, Jadon Sancho, Guerreiro... Y Halaand.

El portentoso ariete de 1,94 metros lleva 23 goles en 23 partidos, 15 en 16 partidos jugados en la Bundesliga. Es decir, más que el máximo goleador del Sevilla. Y su frase de advertencia, diciendo que "jugando así" no tendrán "ninguna opción ante el Sevilla", suena a zamarreo a sus compañeros, que echan de menos a Witsel, con tendón de Aquiles roto, como elemento de equilibro en la medular.

El Dortmund sufre ante equipos ordenados y seguramente buscará un partido de ida y vuelta. Ahí también parece que tiene ventaja el disciplinado Sevilla de Lopetegui. Pero el guipuzcoano, siempre cauto, seguro que no quiere ni oír hablar de que su equipo es el favorito, esa etiqueta que otras veces terminó siendo funesta.

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