Sueños esféricos
Juan Antonio Solís
El equipo que no sabe empatar
Sueños esféricos
LAS victorias encadenadas de Girona, Mallorca, Osasuna y Valencia (sólo faltó que Levante y Alavés hubieran reventado las quinielas pescando algo en el Bernabéu y el Metropolitano) le han inyectado aún más presión a la cámara hiperbárica en la que se encuentra encerrado Matías Almeyda. Y está solo, solo. De sus mensajes se desprende que su esperanza en que lleguen refuerzos pende de un finísimo hilo. Pero más le vale al argentino que salga primero de su propio embrollo mental, que el oxígeno le riegue bien el cerebro y que descubra el modo de que su Sevilla no llegue a los últimos minutos con los papeles perdidos (esos marcajes al hombre lo carbonizan) y aprenda a hacer algo vital para cualquiera que se quiera agarrar a una tabla de salvación: empatar partidos, arrancar puntitos. Porque de toda la vida, la permanencia también se ha ocultado en esos partidos a cara de perro en los que las propias limitaciones, al menos, sirvieron para embarrarlo todo y que el de enfrente no se llevara el botín completo.
Ni más ni menos que lo que hizo en el partido ante el Elche en Nervión con ese pase de tacón de Alexis Sánchez y el buen golpeo de Peque para el 2-2 final. No lo ha vuelto a repetir el equipo de Almeyda. El segundo y último empate hasta ahora no fue precisamente un alivio, sino un doloroso rejón ya que sobrevino en aquel gol de Hugo Duro sobre la campana en Mestalla. Con esos dos puntos que volaron en Valencia, los sevillistas serían hoy duodécimos en la tabla, que no decimosextos, y tendrían más cerca al octavo que a los puestos de descenso. Porque un punto más o un punto menos, en esta Liga tan vulgar y tan igualada por lo bajo, te hace saltar o bajar tres, cuatro o cinco puestos en la tabla. Y que la cámara hiperbárica, de repente, baje o suba de forma demasiado abrupta su presión.
Si Isaac sigue en su ínfimo nivel, Akor vuelve cansado de Marruecos (jugó 120 minutos el sábado) y Alexis sigue pareciendo cada vez más bajito, que al menos embarren el tiqui-taca de Eder. Les va la vida.
Temas relacionados
También te puede interesar
Lo último
No hay comentarios