Absuelto el español preso en Italia por narcotráfico

El Tribunal de Apelación de Nápoles decide anular la condena de 14 años de cárcel a Óscar Sánchez tras demostrar un análisis que su voz no aparecía en una de las grabaciones de audio que lo incriminaban.

Efe

Roma, 21 de marzo 2012 - 15:39

El Tribunal de Apelación de Nápoles absolvió este miércoles al español Óscar Sánchez, encarcelado en Italia desde hace más de un año, del cargo de narcotráfico que pesaba sobre él y por el que fue condenado en primera instancia a 14 años de prisión, y dictaminó su puesta en libertad. La jueza encargada del caso en su veredicto decidió la excarcelación de Óscar Sánchez al considerar que no cometió los hechos que se le imputaban.

El veredicto llegó después de examinar los resultados de las últimas pruebas de foniatría encargadas a expertos designados por ella misma para esclarecer si la voz de Sánchez y la que aparece en unas grabaciones aportadas como prueba por la acusación se correspondían. Las dos pruebas periciales presentadas coincidieron en que no se trataba de la misma voz. Uno de los peritos, Luciano Romito, compareció durante la vista y explicó que se había hecho un análisis lingüístico en el que se determinó que el español que se oía en las pruebas eran diferentes, pues uno era propio de España y el otro de Latinoamérica. También los peritos compararon el conocimiento de italiano y se estableció que Sánchez no tenía el mismo grado de idioma que se notaba en las conversaciones interceptadas y que sirvieron como prueba para la acusación en primer grado. A raíz de estas conclusiones también la fiscalía pidió la absolución del español.

Sánchez, vestido con unos vaqueros y una chaqueta azul, estuvo presente durante la audiencia en el interior de la zona para los detenidos, una especie de jaula -la llamada pecera- y exhibió una sonrisa al entrar en el aula y se acercó a la zona más cercana a sus familiares para poder saludarles desde la distancia. Ahora el español ha quedado en libertad y después de pasar por la cárcel a recoger sus pertenencias intentará volver a España ya este miércoles mismo. Su defensa ha siempre mantenido que de acuerdo con las investigaciones de la Policía española, Sánchez, un lavacoches de la localidad barcelonesa de Montgat, fue víctima de una suplantación de identidad por parte del mafioso uruguayo Marcelo Roberto Marín, detenido en España por orden del juzgado de instrucción de Telde, en la isla de Gran Canaria.

Sánchez fue entregado a Italia a mediados de 2010 por la Audiencia Nacional a requerimiento de las autoridades italianas y fue juzgado en mayo de 2011 en Nápoles. El español fue condenado en primera instancia por el Tribunal de Nápoles a 14 años de cárcel al ser considerado como el jefe de una banda de traficantes de cocaína entre España e Italia, al parecer a raíz de esa confusión de identidades, según las autoridades españolas. Sin embargo, quedó absuelto en un segundo juicio en el que se le acusaba de asociación mafiosa por un defecto de forma en el proceso, ya que este se había celebrado sin la autorización de la Audiencia Nacional como era preceptivo.

En julio de 2011, la Fiscalía General del Estado español envió a Italia un listado de indicios que exculpaban a Sánchez del delito de narcotráfico y pedía su libertad provisional, que le fue denegada. Entre las pruebas presentadas para exculpar a Sánchez figuraban el hecho de que el supuesto suplantador de Sánchez, Marcelo Roberto Marín, se había registrado en el hotel Jolly Midas de Roma con el documento de identidad del lavacoches español, que en ese momento se encontraba en Montgat.

La defensa aseguró además que la jefa del servicio de lavacoches en el que trabajaba Sánchez podía certificar que este nunca se movió de allí los días en los que las autoridades italianas afirmaban que se encontraba en Roma y Nápoles traficando con drogas. En un primer momento, Sánchez aseguró además que había denunciado la pérdida de su documento de identidad, que había sido utilizado supuestamente por su suplantador, aunque después se supo que lo había entregado a una conocida creyendo que era para ayudar a una serie de gestiones a un indocumentado.

Otras pruebas fueron recopiladas por la Dirección Antimafia de Nápoles, que reabrió el caso tras recibir noticias de que el lavacoches había sido supuestamente suplantado por el mafioso Marcelo Roberto Marín. Durante su estancia en la cárcel, Sánchez denunció haber sido objeto de vejaciones por parte de los seis presos con los que compartía celda, quienes le quemaron con cigarrillos, le golpearon y le extorsionaron, según informaron fuentes diplomáticas.

Óscar Sánchez: "Ha sido muy duro"

A su salida de la cárcel de Poggioreale, de Nápoles (sur de Italia), donde ha permanecido la mayor parte del tiempo en el que estuvo encarcelado, Sánchez, visiblemente emocionado, aseguró que "ha sido muy duro" todo el tiempo que ha permanecido privado de libertad y que en sus circunstancias ha sido necesaria "mucha paciencia". Le esperaban su hermano, José Antonio, la esposa de éste y su primo Juan Fernández, que siempre han estado a su lado durante los meses que ha durado el proceso.

Sánchez, que salió del penal cerca de cinco horas después de que la juez del Tribunal de Apelación de Nápoles dictara su sentencia de absolución y decidiera su excarcelación, expresó su alegría y su emoción al quedar libre, aunque también su enfado por todo lo sucedido. "Estaba muy mosqueado porque hace tiempo que tendría que estar en mi casa", manifestó, quien, sin embargo, prefirió ver el lado positivo a la experiencia y aseguró que, en cierto modo, ha sido una "aventura". Así, Sánchez recordó cómo pudo ver Roma cuando fue trasladado de la cárcel romana de Rebibbia, donde permaneció encarcelado inicialmente, en una ocasión en la que fue trasladado para una declaración. El español quiso agradecer todo el apoyo que se le ha brindado y recordó todas las cartas que recibió mientras se encontraba en la cárcel. Asimismo, también destacó la labor de su abogado, a quien expresó su agradecimiento.

Sánchez manifestó que durante todo el tiempo que estuvo encarcelado había intentado "olvidar" dónde se encontraba y sacar el mejor partido posible de la situación y ser siempre "educado". "Espero no haber defraudado a nadie por todo lo sucedido", aseveró, a la vez que subrayó que siempre intentó actuar lo "mejor posible". Sin embargo, pese a mostrarse jovial y optimista a la salida del penal, sí recordó alguno de los momentos negativos vividos durante este período, como las vejaciones sufridas en Poggioreale por parte de sus compañeros de celda, de los que recibió insultos e incluso llegaron a quemarle con cigarrillos.

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